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Tibisay Lucena

26-04-1959

Rectora del Consejo Nacional Electoral. Socióloga, oriunda del estado Lara, egresada de la Universidad Central de Venezuela, con un doctorado en la Nueva Escuela de Investigaciones Sociales de Nueva York. Violonchelista. Participó como asesora de la Comisión de Régimen Político, Democracia, Participación Política, Referéndum, Sistemas Electorales, Poder electoral y Partidos Políticos de la Asamblea Nacional Constituyente. En 2000 laboró como proyectista de la Ley Orgánica del Poder Electoral y en 2003 fue designada rectora suplente del Consejo Nacional Electoral por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia. Dos años después la misma máxima corte también la nombró parte de las autoridades transitorias del CNE. Fue en marzo de 2006 cuando la Asamblea Nacional le dio el cargo de rectora principal y luego recibió la presidencia del ente comicial. En 2009 fue ratificada, y el 28 de abril de 2013 se le venció el periodo de siete años en el organismo. En 2014 se volvió a postular y su nuevo periodo culmina en 2021. En mayo de 2017, luego de 167 días sin aparecer a la luz pública y con cinco meses de retraso para realizar las elecciones regionales, Lucena volvió a aparecer ante las pantallas de televisión para recibir la convocatoria de Nicolás Maduro de una Asamblea Nacional Constituyente. Días después, recibió del propio Maduro las bases comiciales para la realización de la Constituyente y prometió realizar las elecciones en julio y las regionales en diciembre. El 10 de julio dio a conocer la “gran feria electoral”, evento que pondrá a la disposición 1.113 máquinas de votación para que las personas "planifiquen su voto”. El 19 de julio de 2017 dijo que los medios de comunicación nacionales e internacionales han querido hacer ver que Venezuela está en llamas. El 26 de julio de 2017 se dio a conocer que fue sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Entre los cargos hay penalizaciones de carácter económico e individual. El 30 de junio de 2017 anunció la aprobación de la Asamblea Nacional Constituyente con 8.809.320 de votos. El 18 de enero de 2018 fue aprobada una sanción por parte de la Unión Europea en la que la responsabilizan, junto a otros representantes del gobierno venezolano, de la represión y situación política de Venezuela. El 23 de febrero de 2018 anunció en rueda de prensa en compañía de Delcy Rodríguez que evaluará la posibilidad de adelantar las elecciones para el Parlamento, solicitada por Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. “No estamos preparados para realizar elecciones tan complejas como las parlamentarias en tan poco tiempo. Sí se va a evaluar la realización conjunta de sufragios para diferentes niveles legislativos en otra fecha”, expresó. El 28 de marzo de 2018 fue sancionada por el gobierno suizo. Aseguran que sus acciones y políticas han socavado la democracia y el estado de derecho en Venezuela. También la señalan por facilitar el establecimiento de la Asamblea Constituyente y garantizar que el Consejo Nacional Electoral (CNE) sea una institución imparcial e independiente de conformidad con la Constitución venezolana. Casi una semana después, el 30 de marzo, el gobierno de Panamá lo sancionó por ser considerado de alto riesgo por blanqueo de capitales, financiamiento del terrorismo y financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva.

Lucena Ramírez
Tibisay
Tibisay Lucena
26-04-1959
VENEZUELA
Gobierno
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Perfil

Más de una docena de procesos electorales celebrados bajo el chavismo tienen como protagonista a Tibisay Lucena Ramírez, socióloga, profesora de la Universidad Central de Venezuela de Procesos Electorales, violonchelista y presidenta del Consejo Nacional Electoral, quien en 2014 fue reelecta por tercera oportunidad como rectora principal del ente electoral, esa vez inscrita, en el último día de postulación, por una organización llamada Círculo Femenino Populares (sic).

La larense nacida en 1959, de cuya vida personal se conoce muy poco, más allá de su amistad con el actor venezolano Edgar Ramírez, llegó al CNE primero como suplente en 2003, época en la cual el organismo comicial era dirigido por el magistrado Francisco Carrasquero y por Jorge Rodríguez, y se hallaba en medio de la solicitud de referéndum revocatorio al presidente Hugo Chávez.

Cuando se efectuó el referendo en agosto de 2004, en el cual Chávez obtuvo el triunfo, Lucena seguía como suplente, pero le tocó observar en primera fila los señalamientos de una oposición que denunció un presunto fraude. Esas acusaciones afectaron la credibilidad del CNE y la gestión de los futuros directivos de ese poder, entre los que ella se contaría. En ese entorno se efectuó la elección regional de octubre de 2004, en la que el chavismo fue el gran triunfador con 22 de las 24 gobernaciones del país.

Tres meses después de ese proceso regional, en enero de 2005, la socióloga fue nombrada por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia como rectora y miembro de la Junta Nacional Electoral de forma transitoria.

A ese directorio del CNE le correspondió organizar en 2005 la elección de concejales y juntas parroquiales en septiembre y las parlamentarias de diciembre. Para este último proceso, los partidos de la oposición solicitaron una serie de garantías, entre ellas el secreto al voto. Según el criterio de líderes de los partidos Acción Democrática, Copei, Primero Justicia y Proyecto Venezuela, no se cumplieron sus exigencias. Como resultado, todos los candidatos de esas agrupaciones políticas se retiraron de la contienda.

OFICIALMENTE EN EL PODER

El 27 de abril de 2006, una Asamblea Nacional unicolor dominada por el oficialismo, designó a Lucena , Sandra Oblitas, Vicente Díaz, Germán Yépez y Janeth Hernández como rectores principales. Entonces los directivos escogieron a la larense como presidenta del CNE y de la Junta Nacional Electoral.

Su primera misión: la organización de los comicios presidenciales de 2006, donde se enfrentarían Chávez y el candidato de la oposición, el entonces gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales. Esta vez el nuevo directorio realizó los primeros esfuerzos por brindar las condiciones para unas elecciones que animaran a la participación de los partidos y electores.

La diferencia en la intención de votos presentada por las distintas encuestas –en algunos casos de más de 20 puntos- indicaba que el ganador de ese evento sería Chávez.  Así ocurrió: el presidente reelecto le sacó una ventaja de casi 26% a Rosales. No hubo oportunidad para denuncias de fraude o trampa. Aunque la abstención se ubicó en 25%, para Lucena “los índices de participación fueron altos”.

CANTÓ VICTORIA DE LA OPOSICIÓN

Esos comicios de 2006 y el revocatorio contra diputados oficialistas de siete estados (Amazonas, Bolívar,  Cojedes, Falcón, Guárico, Miranda y Portuguesa) efectuado el 7 de octubre de 2007, serían los eventos menos polémicos.

Ese año, un Chávez crecido políticamente, solicitó al CNE también la realización de un referendo consultivo para reformar la Constitución nacional. A la media noche del viernes 2 de noviembre, Lucena apareció en cadena nacional para convocar a los electores a sufragar el 2 de diciembre, y garantizó la “transparencia” y “fiabilidad” de los resultados.

La consulta se desarrolló el día previsto, con dos preguntas y dos opciones de repuestas: Sí, para quienes apoyaran las propuestas de Chávez; y No, para aquellos que rechazaran la reforma constitucional. A las 10 de la noche de ese 2 de diciembre se inició la totalización de los votos. Para ese momento, se daba como un hecho la derrota del oficialismo, a punto de que desde el Gobierno ordenaron sacar los avisos de celebración de la victoria de medios impresos como el diario Últimas Noticias, y detuvieron los preparativos para el festejo en el palacio presidencial de Miraflores.

Pasada la 1 de la mañana, Lucena y los demás rectores caminaron hasta la sala de prensa del CNE. Allí la presidenta del ente electoral pronunció el dictamen tras la decisión de los electores en una noche a ratos tensa: “Al analizar las transmisiones realizadas hasta el momento, se determinó y se comprobó que es una tendencia que no es reversible. Es decir, que la votación se mantendrá con las actas aún faltantes y la tendencia se mantiene”. Con un margen no mayor a 1,5%, el No derrotó al Sí.

Al día siguiente, Chávez calificó el resultado como “una victoria de mierda”  y anunció que insistiría en la reforma, lo que en efecto ocurrió por vía parlamentaria. La máxima autoridad electoral presentó un segundo boletín, cinco días después, con 94% de las actas escrutadas, faltando dos mil por procesar, que daba una menor ventaja a la oposición. Dos días más tarde, el 7 de diciembre, Lucena informó que esos eran los resultados finales. De las dos mil actas aún nada se sabe.

CON MEJOR CARA

El escrutinio de diciembre de 2007 ayudó a levantar la percepción de la opinión pública sobre  el CNE. El 21 de febrero de 2008, correspondió a Lucena convocar nuevamente a un proceso electoral. La elección de gobernadores, diputados regionales y alcaldes, se fijó para el 23 de noviembre.

En esa ocasión el CNE tuvo que manejar una elección con 17.308 postulaciones para 603 cargos, aunque un grupo de venezolanos, entre los que se encontraba el dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, no pudo inscribirse porque la Contraloría General de la República lo inhabilitó. La campaña se desarrolló con denuncias de la oposición de ventajismo político por  parte de los candidatos del oficialismo, a quienes el presidente Chávez acompañó en las actividades proselitistas en cada entidad.

Pero el ente electoral ofreció a los factores políticos la oportunidad de participar en las auditorías previas a la elección, como una garantía al secreto e inviolabilidad del voto.

El 23 de noviembre, 64,45% de los 16,8 millones de los electores acudió a los centros de votación. Pasada la medianoche, correspondió a Lucena dirigirse nuevamente al país para informar acerca de los resultados. Entonces manifestó que se sintió satisfecha porque fue el más alto porcentaje de participación de los últimos años en una elección regional, aunque en la presidencial de 2006, la presencia de votantes fue mayor. El chavismo logró 20 de las 24 gobernaciones. La oposición se llevó cuatro gobiernos regionales, más la alcaldía Metropolitana de Caracas.

Mapa elaborado por Venelogía

UN MOVIDO 2009

El descanso fue muy breve. Tras los resultados electorales de noviembre y ante lo que Chávez denunció como actos vandálicos de la oposición contra edificaciones de salud y educación del Gobierno, así  como la persecución a personal cubano, llamó a votar nuevamente una enmienda constitucional que le garantizara la elección indefinida, es decir, hasta que los electores o la muerte lo separaran del poder presidencial.

El 16 de enero de 2009, Lucena recibió de manos de la presidenta de la Asamblea Nacional, Cilia Flores, la solicitud de referendo. Ese mismo día fue aprobado por un directorio extraordinario y convocado para el 15 de febrero. Se cumplió con todo el cronograma de revisión y auditorías, se usó el registro electoral de noviembre de 2008 y se convocó a invitados internacionales, como acompañantes y no como observadoras, una de las reformas introducidas por la máxima autoridad comicial.

Efectivamente la consulta se realizó en la fecha establecida con un triunfo de la opción impulsada por el presidente. Cerca de las 9 de la noche de ese 15 de febrero, Lucena leyó los resultados que dieron una ventaja de casi 9% al chavismo, con 32,95% de abstención.

Ese mismo año, en julio, la Asamblea Nacional aprobó la Ley Orgánica de Procesos Electorales, la cual establece la manera en que deben estructurarse las circunscripciones en el caso de comicios para la elección de diputados al Parlamento. También, en 2009, pero en agosto, el CNE recibió una nueva función con la sanción de la Ley de Registro Civil, por lo que desde ese momento el ente electoral se encarga de partidas de nacimiento, actas de matrimonio y fallecimiento de los venezolanos.

Como colofón de un movido 2009, el 1° de diciembre, la Asamblea Nacional renovó parcialmente las autoridades electorales. Lucena, Oblitas y Díaz fueron ratificados, mientras que ingresaron Socorro Hernández y Tania D’Amelio como nuevas rectoras. Tres días más tardes, el 4 de diciembre, Lucena fue ratificada como presidenta del Poder Electoral.

Para la organización Ojo Electoral, la escogencia del nuevo directorio del CNE dejó una preocupación alrededor del desequilibrio entre los rectores, porque Hernández fue ministra de Ciencia y Tecnología del Gobierno; y D’Amelio diputada por el estado Vargas del chavismo en la Asamblea Nacional. Ese diciembre de 2009, Ojo Electoral invitó a acelerar el cronograma para organizar las elecciones parlamentarias de 2010, las cuales se realizaron el 26 de septiembre de ese año.

LA NOCHE DE LA BARANDA

El 14 de abril de 2010, la nueva directiva convocó las elecciones para la Asamblea Nacional y el Parlamento Latinoamericano para el 26 de septiembre. Por primera vez se reglamentó la participación de los acompañantes internacionales y de los observadores nacionales.

Sobre ese último punto se desató una polémica con representantes del Congreso de Chile la primera semana de julio de 2010. El legislador austral, Patricio Walker anunció que enviarían una delegación para “verificar que no haya fraude en esa elección”. De inmediato el ente electoral, el presidente Chávez y la Asamblea Nacional replicaron rechazando la intervención chilena. La presidenta del CNE ratificó que los parlamentarios chilenos están inhabilitados para ejercer como observadores en las elecciones parlamentarias venezolanas, ya que el acompañamiento internacional y la observación es una potestad del Poder Electoral inherente al ejercicio soberano “y por tanto, ningún poder extranjero puede inmiscuirse sin que ello constituya una amenaza a la soberanía”.

Para esa campaña de 2010 se convirtió en una exigencia que cada partido debía registrar a los responsables de contratar la publicidad y la propaganda ante los medios de comunicación. El tiempo de transmisión de las cuñas en televisión no podía exceder los tres minutos.

La noche del 26 de septiembre fue larga. Durante la espera, la televisión transmitía la imagen de la baranda de la sede del CNE, por donde el país esperaba ver bajar a los rectores. Cada movimiento era anunciado como un momento crucial, el prólogo de una noticia que ya se adelantaba en las redes sociales y que daba a los candidatos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) -la alianza de partidos opositores al Gobierno- la mayoría de los diputados en estados como Táchira, Zulia y Miranda.

Fue a las 2 de la mañana cuando se conoció el primer boletín. El resultado dio una paridad en la votación que no se reflejó en la distribución de los curules en el Parlamento debido a la conformación de las circunscripciones electorales diseñadas por el CNE dirigido por Lucena. Pero, el chavismo, con los 98 escaños obtenidos no alcanzó la mayoría necesaria para dominar plenamente la Asamblea. La presidenta del CNE dijo a los vencedores: “Vayan tranquilos a festejar”. Y a los derrotados pidió aceptar los resultados.

Mapa tomado de El Pitazo/cortesía de politikaucab.net

DOS DIAGNÓSTICOS

Desde que Lucena asumió la presidencia del CNE en 2006, no había descansado de los procesos electorales sino hasta el año 2011, que se asomaba como una época de tranquilidad luego de organizar tres elecciones e igual cantidad de referendos.

Sin embargo, a mediados de ese año, cuando la elección presidencial prevista para 2012 era aún un evento futuro muy lejano, ocurrió algo que modificaría el acontecer político del país. El 10 de junio el Gobierno nacional informó que Chávez había sido operado en un hospital en Cuba.

Tres meses después de que se conociera que Chávez estaba enfermo, Lucena aparecería para anunciar unas decisiones que iban al ritmo de los padecimientos presidenciales. Aquel 13 de septiembre de 2011, la rectora se dirigió al país: “Quiero decirles que responsablemente y con gran seriedad estuvimos discutiendo sobre la modalidad de las elecciones que tenemos encima... y con la mayor sinceridad y honestidad decidimos que vamos a hacer tres elecciones en orden siguiente: presidencial, regional y local en tercer lugar”. La presidencial para el 7 de octubre. Entonces aseguró la transparencia del ente electoral y que el color del CNE era el de la patria.

En una entrevista con el periodista Clodovaldo Hernández, posterior al anuncio, en medio de la polémica generada, aseguró: “No hay adelanto de elecciones porque no había fecha fijada. Adelanto hubo en 1998 cuando hasta la ley se modificó pocos meses antes para adelantar las regionales. Afirmar que hay adelanto son argumentaciones de las organizaciones políticas que siempre tienen que decir algo”.

Mientras la atención pública se concentraba en la salud de Chávez, el 21 de noviembre de 2011 se conocería que la rectora Lucena fue operada en una clínica del este caraqueño. Se le extrajo un tumor peritoneal y se le sometió a quimioterapia que provocó la caída de su cabello.

Eso provocó que se barajara el póker para determinar quién sería la presidente del poder electoral si faltaba Lucena. En la sede del CNE salió el nombre de la rectora Socorro Hernández como candidata a dirigir el ente comicial.

Pero a diferencia del desenlace de Chávez, la rectora continuó al frente del CNE. “Lo más importante, es el seguimiento, yo me siento muy bien y estoy en periodos de chequeo, no me pelo ni uno, los marco como si estuviera en un cronograma electoral”, dijo en noviembre de 2013.

Para llegar a ese punto de la historia de Lucena, primero ocurrieron otros hechos en la vida del país, con un 2012 y 2013 convulsionados.

EN CADENA

El año 2012 comenzó en medio de la campaña de las primarias de la MUD, que ganó Henrique Capriles Radonski. El CNE ofreció asesoría técnica en esos comicios.

En junio de ese año presentó el reglamento de campaña presidencial. Para la oposición, las decisiones tomadas solo afectaban a Capriles y no a Chávez, porque no se consideró ninguna limitación a las cadenas presidenciales de radio y televisión.

Precisamente ese fue el punto de constantes quejas del rector Vicente Díaz ante las demás autoridades del CNE, pero el directorio no tomó ninguna decisión por considerar que las cadenas eran una potestad del Poder Ejecutivo Nacional y, por lo tanto, el Poder Electoral no asumió ninguna regulación de las mismas.

Ante la falta de decisión institucional, el mandatario incrementó su presencia a través de este mecanismo. “En el 2006, con cuatro meses de campaña, sumó 656 minutos, lo que equivale a 11 horas. Actualmente, en tres meses, cuadruplicó su abuso del tiempo de difusión de cadenas presidenciales ya que suman 2.597 minutos, es decir, más de 43 horas en total”, detalló en septiembre de 2012, Carlos Vecchio, representante del comando de campaña de Capriles.

Finalmente el proceso electoral ocurrió como estaba previsto, el 7 de octubre de 2012, con un Chávez que cerró la campaña tres días antes bajo un aguacero en lo que sería su penúltima presentación pública. A las 10:20 de la noche de ese día, una Lucena sonriente, luego de afirmar que “hemos culminado una página brillante de la democracia venezolana”, con un 80,94% de participación, informó al país que el líder de la revolución bolivariana obtuvo nuevamente el triunfo.

Tres días después, los rectores recibirían en la sede del CNE al presidente reelecto. La máxima autoridad del ente electoral le entregó el acta de proclamación. Esa sería la última vez. No habría más actos públicos para Chávez, ni una nueva ocasión para el encuentro ante los ojos de los demás entre Lucena y el mandatario. Hospitalización en La Habana para tratamientos y nuevas intervenciones quirúrgicas, alejarían a Chávez de Miraflores, hasta que el 8 de diciembre delegó el poder en su vicepresidente, Nicolás Maduro, y de paso lo postuló en caso de que fuese necesaria una nueva elección presidencial.

Para ese mismo diciembre estaba en marcha la elección de gobernadores y diputados regionales, que se realizó el 16 de diciembre con algunos contratiempos y sorpresas. Al final el oficialismo se quedó con 20 gobiernos regionales, incluyendo Carabobo y Zulia, no así Miranda donde repitió Capriles Radonski.

Mapa tomado de Venealogía

EL DESENLACE

En el seno del CNE la maquinaria seguía andando en espera del desenlace, que ocurrió el 5 de marzo de 2013, cuando el presidente encargado, Nicolás Maduro, informó del fallecimiento de Hugo Chávez.

De aquella época, una imagen: el 6 de marzo, en la capilla ardiente del presidente fallecido, Lucena, al igual que los otros representantes de los poderes públicos, portó el brazalete tricolor.

Ese hecho generó diversas críticas a la máxima autoridad comicial. “El Poder Electoral ha hecho esfuerzos por mostrarse independiente e imparcial en los últimos comicios electorales… pero las acciones dejan a la imaginación que no hay coherencia entre una cosa y otra, como por ejemplo la aparición de la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, en la capilla ardiente del fallecido presidente Hugo Chávez portando un brazalete tricolor cuyo significado, según el jefe del Comando Estratégico Operacional de la FAN, Wilmer Barrientos, está asociado al 4F”, escribió el diario Tal Cual.

Solo tres días después, Lucena anunciaba el país que la elección presidencial se realizaría el 14 de abril. "Hemos reducido los lapsos de las auditorias  y todas las actividades que garantizan la pureza, transparencia y la confiabilidad del proceso electoral". Esa vez Maduro y Capriles se medirían en una campaña de 10 días.

Lucena, con una leve sonrisa, bajó de la sala de totalización del CNE cerca de la medianoche del 14 abril acompañada de los otros rectores. Tras destacar la participación y el civismo, leyó los resultados. Maduro venció a Capriles por un poco más de 200 mil votos, menos de 2% de diferencia. Al terminar el reporte, cuatro de las cinco autoridades se levantaron de sus sillas. Solo Vicente Díaz quedó frente al micrófono, y denunció irregularidades y solicitó una auditoría de 100% de las actas para tranquilidad de la familia venezolana. “Sin poner en duda, de mi parte, los resultados que estamos dando”, aclaró.

En ese momento, en la sede del comando de campaña en Bello Monte en Caracas, Capriles se preparaba para dar una rueda de prensa. El candidato opositor exigió la apertura de todas las cajas ante la detección de 3.500 irregularidades en el proceso.

Luego de esa intervención del entonces líder de la oposición venezolana, se desataron momentos de tensión, que dejaron 15 muertos que el oficialismo atribuyó a su reacción: Capriles había amenazado con una marcha hacia el CNE, pero la suspendió para evitar actos de violencia.

En medio de esta situación se hallaron Lucena y los demás rectores. Al siguiente día de la elección, el lunes 15, en medio del acto de proclamación de Maduro, Lucena manifestó: "El candidato Capriles ha desconocido desde anoche los resultados anunciados, esa es su decisión, pero en Venezuela existe un Estado de derecho que debe ser respetado (...) El candidato debe acudir a las instancias correspondientes".

Así fue. Capriles acudió a instancias nacionales e internacionales. Contó con el apoyo de algunos países como España y Estado Unidos. Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos, se expresó a su favor. Pero el CNE dio por concluida la auditoría de todas las actas y el Tribunal Supremo de Justicia desestimó la demanda del gobernador de Miranda. Entonces, el ente comicial, tenía otra elección en la mira.

El 8 de diciembre de 2013 se realizó el último proceso electoral bajo la presidencia de Lucena que finalizaba en 2014. De los 335 municipios, 240 quedaron en manos del chavismo, 75 los ganó la MUD y el resto con otras organizaciones.

Ya para ese momento, la presidenta del CNE, al igual que Sandra Oblitas y Vicente Díaz, había cumplido el periodo de siete años como autoridad del organismo comicial, etapa que caducó el 28 de abril de 2013.

POR MÁS ELECCIONES

Desde finales de 2013 se hablaba de la designación de tres nuevos rectores, porque se daba como un hecho la salida de Lucena, Oblitas y Díaz. Para ello la Asamblea Nacional abrió un periodo de postulaciones candidatos a rectores entre el 31 de octubre y 20 de noviembre. Se inscribieron 245 ciudadanos, entre ellos, a última hora, Lucena y Oblitas.

Una cuenta Twitter atribuida a Lucena desmintió a pocas horas de 20 de noviembre la inscripción de ambas rectoras, pero el periodista William Castillo, entonces presidente de la Comisión de Telecomunicaciones  (Conatel), aseguró que ese era un tuiter falso inventado por el director del portal digital La Patilla, Alberto Federico Ravell. 

Sobre el enigma alrededor de Lucena y Oblitas, el columnista de El Nacional, Alberto Barrera Tyszka, el domingo 30 noviembre de 2014, escribió: “La falta de transparencia existe desde el instante mismo en que aparece la noticia. De pronto, en algún medio se cuela que, en la raya final, de manera inesperada, la presidenta del actual CNE inscribe su nombre en la lista de postulaciones. De inmediato, comienza a agitarse la orgía anónima de las redes sociales. Es el festival de la histeria. Se reparten insultos y acusaciones cada dos segundos. Se dice que es una noticia fabricada. Luego aparece la propia Lucena, en una supuesta cuenta de Twitter, desmintiendo la información. Después se afirma que Lucena no tiene cuenta de Twitter. Luego, algunos periódicos reseñan el hecho, confirmando de esta forma que existe cierta certidumbre. Después, Blanca Eekhout, alta funcionara de la oligarquía, asegura en un programa de radio oficial que Lucena tiene derecho de volver a aspirar a su cargo. Más tarde, la oposición hace una denuncia que el oficialismo ignora. El poder actúa como si no hubiera conflicto, como si nada estuviera pasando. El ciudadano común mira de lado y lado. Sin saber a quién creerle. Sin entender qué sucede realmente. Ya es víctima del nuevo CNE”.

Eekhout, como presidenta del comité de postulaciones, aseguró que antes de finalizar diciembre se tendrían los nuevos rectores del CNE. La noche del 26 de diciembre de 2014 fue ratificada como rectora del CNE por designación de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia. Al repetir Lucena y Oblitas, solo hubo cabida para un estreno en la directiva, por el cargo que dejó vacante Vicente Díaz.

Al ser elegida, Lucena participó en la organización de un nuevo proceso electoral nacional: su octavo desde 2006, y tal vez uno de los de mayor tensión, por la baja de la popularidad del presidente Maduro que marcaban las encuestas. Estaba en juego la mayoría en la Asamblea Nacional. Una prueba más para su imparcialidad y transparencia. Para ello era necesario limitar el ventajismo oficial, denunciado por el Centro Carter en su último informe sobre Venezuela.

El 3 de mayo de 2017, luego de 169 días sin aparecer a la luz pública, -no se dirigía al país desde octubre de 2016, cuando semanas antes de suspender la recolección del 20% de las firmas para el referendo revocatorio, prometió las elecciones regionales para el primer semestre de 2017- Lucena volvió a aparecer ante las pantallas de televisión para recibir el decreto de Maduro mediante el cual convocaba a una Asamblea Nacional Constituyente.

Con cinco meses de retraso para convocar los comicios regionales, Lucena recibía un decreto y una promesa, por parte de Maduro, de realizar la constituyente en "cuestión de semanas".  Días después recibió las bases comiciales propuestas por Maduro. Bases que establecen que las elecciones se harán de forma territorial y sectorial, atendiendo a las comunas y sectores  sociales. Después de más de seis meses sin pronunciarse con respecto a elecciones, Lucena prometió los comicios para julio y las elecciones regionales -pendientes desde diciembre de 2016- para diciembre de 2017.

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