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Ramón Guillermo Aveledo

22-08-1950

Presidente del Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro. Fue elegido por consenso, como secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) hasta el 30 de julio de 2014, cuando anunció su renuncia al cargo. También presidió el extinto Congreso y la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Es reconocido por sectores de la oposición por ser un hombre de diálogo y “de consenso”, mientras otros lo acusan de colaborar con el chavismo. Por su parte, los seguidores del oficialismo lo señalan de representar los intereses de la “derecha”. El 8 de marzo dio a conocer su participación en el Frente Amplio Venezuela Libre, iniciativa de la MUD que tiene como objetivo la recuperación de la democracia en el país. Durante la marcha convocada por la MUD el 23 de enero de 2017 aseguró que el objetivo de la marcha es reclamar el voto. “Nuestro derecho es decidir quiénes nos gobiernan y quiénes nos representan”, expresó. En una entrevista hecha el 2 de febrero de 2017 por Unión Radio dijo que la Fuerza Armada Nacional perdió prestigio a la par del gobierno. “A medida que el gobierno perdió apoyo también lo hizo la Fuerza Armada, porque la politización de las instituciones militares genera un efecto negativo en la sociedad”, aseguró.

Ramón Guillermo
Aveledo
Ramón Guillermo Aveledo
22-08-1950
VENEZUELA
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Perfil

En la campaña presidencial del año 2006, los tres principales candidatos de la oposición: Julio Borges, Teodoro Petkoff y Manuel Rosales inician un trabajo cuyos frutos se verán más adelante. Se comienza a idear una candidatura única, encarnada más tarde en Manuel Rosales, para enfrentarse en las urnas de votación al presidente Hugo Chávez. En esa oportunidad, según el Consejo Nacional Electoral (CNE), Chávez ganó los comicios con 62,84% de los votos y Rosales obtuvo un 36,9%.

La oposición no representaba siquiera el 40% de la población. Sin embargo, la candidatura única inició el camino para que, dos años más tarde, el 23 de enero de 2008, --fecha conmemorativa que recuerda la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez—se creara la Mesa de Unidad Democrática (MUD), presidida por Ramón Guillermo Aveledo.

Electo por consenso, Ramón Guillermo Aveledo aceptó ser el rostro de la oposición venezolana unificada con una única condición, no ser candidato a nada. Es quien logra reunir alrededor de 33 partidos políticos integrantes de la Unidad, quien propone temas en la agenda y quien dirige el debate. Para muchos, es la mente detrás de la Mesa. Es el vocero de la oposición, mas no necesariamente su líder. Para algunos de sus detractores, en cambio, es el representante de la “derecha”, un “instrumento de la oligarquía”, o incluso, sectores contrarios al Gobierno, que procuran una rápida salida de Maduro, lo acusan de colaboracionista con el chavismo.

 

Un hombre institucional

 

Graduado en Derecho por la Universidad Central de Venezuela (UCV) y con postgrados en Gerencia, su carrera en la vida pública comenzó en la década de los 70, como militante del partido COPEI. Fue secretario privado del presidente Luis Herrera Campins (1979-1983). De esta experiencia se vale para nutrir su gruesa bibliografía –tiene una veintena de libros publicados, la mayoría de política y ensayos—con la biografía de este personaje.

A partir de diciembre de ese año hasta febrero de 1984, ejerció la presidencia del canal del estado, Venezolana de Televisión (VTV), un canal que, actualmente, es denunciado por voceros de la oposición por ofrecer una programación muy cercana al pensamiento ideológico del Gobierno nacional.

A partir de mediados de los 90, inicia su carrera parlamentaria. Fue electo diputado por su estado natal, Lara, en 1994 y desde allí fue escalando políticamente. Fue subjefe de la fracción de COPEI, luego jefe, vicepresidente de la Comisión Permanente de Política Exterior y, desde 1996, presidente de la Cámara de Diputados. Según sus allegados más cercanos, fue a partir de esta experiencia que Ramón Guillermo Aveledo aprendió a manejarse entre políticos. “Es el político con más visión a largo plazo en el país actualmente”, dice Alejandro Martínez Ubieda, quien fue colega suyo en su época en el Congreso y desde entonces, persona muy cercana. “Es un hombre que respeta las diferencias, capaz de conocer secretos de sus oponentes y no usarlos, previendo que ellos puedan ser luego un puente o un mediador”.

Las elecciones presidenciales de 1998, en las que Chávez resultó electo por vez primera, significaron a su vez la salida de Aveledo de la vida pública por casi cuatro años, y de la rutina política durante más de nueve. Hasta que Humberto Oropeza, presidente de los Cardenales de Lara, equipo con el que tiene afinidad desde joven, lo contacta y propone su nombre a la directiva de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (Lvbp) como candidato a la presidencia de ese ente que representa a los propietarios. En 2002, Aveledo asumía la presidencia, un período en el que su mayor reto estaría en mantener al deporte alejado del clima político, una meta que no logró.

 

Aficionado al deporte

 

Desde diciembre de 2002, hasta febrero de 2003 Venezuela vivió el paro petrolero. Como parte de una serie de protestas contra el presidente Chávez, y ultimando su renuncia, los empresarios líderes de la oposición Carlos Ortega, presidente de la Confederación de Trabajadores Venezolanos (CTV), y Carlos Fernández Pérez, presidente de Fedecámaras, organismo que reúne a las empresas privadas del país, convocaron a un paro nacional indefinido que se prolongaría por 64 días.

El paro culminó en un fracaso, que derivaría en los meses siguientes en una serie de despidos masivos a los empleados de la empresa estatal petrolera PDVSA, que habían dejado sus puestos de trabajo durante la protesta.

Durante ese tiempo, Ramón Guillermo Aveledo fue responsable de tomar una de las decisiones más relevantes en la historia de la pelota venezolana y que costaría a la institución la pérdida de casi 2,5 millardos de bolívares (antes del cambio al Bolívar Fuerte): suspender la temporada regular. Según sus críticos, la suspensión del campeonato representó la politización del deporte “Él utilizó los espacios deportivos para sumarse a un golpe de Estado. Esa vez se le coartó el derecho al trabajo, sin previa consulta, a nosotros los peloteros y a todas las personas que de manera directa e indirecta dependen de este beisbol”, manifestó el grandeliga Antonio “El Potro” Álvarez.

Sin embargo, según el gerente general de la LVBP para ese entonces, Domingo Álvarez, la decisión fue unánime entre la directiva conformada por los ocho equipos de la liga, luego de que, tras varios intentos de reprogramación del calendario, se asumiera que las condiciones del país no estaban dadas para la celebración del torneo.

Para Antonio Herrera, gerente general de los Tiburones de La Guaira, en cambio, uno de los mayores logros de la gestión de Aveledo, presidiendo la institución, fue respetar los intereses de la liga frente a la política. “Él llegó en un momento donde más era necesaria su conocimiento de las instituciones públicas y privadas”.

 

Hombre de consensos

 

La salida de Aveledo de la presidencia de la Lvbp en el 2007, marca el reinicio a su vez, de la oposición venezolana. Tras la victoria de Chávez en el 2006, se empieza a trabajar por la organización y la unidad de los sectores que se oponían al recién reelecto presidente. Hasta entonces existía la Coordinadora Democrática, que pretendía unir en un solo movimiento a organizaciones, partidos políticos y asociaciones civiles contrarias al Gobierno, y que querían lograr un cambio político en el país.

“La gran falla de la Coordinadora Democrática es que reunía a muchos movimientos, asociaciones civiles y sindicatos, y carecía de una verdadera organización política. Dificultaba la toma de decisiones”, señala Martínez Ubieda. En el 2006, sin embargo, a partir del acuerdo de Borges, Rosales y Petkoff y de las reuniones que se efectuaban entre distintas organizaciones políticas para lograr una alianza de partidos opositores, sale a relucir el nombre de Ramón Guillermo Aveledo, para liderar la iniciativa.

La Unidad, aunque formalmente creada el 23 de enero de 2008, fecha en que se conmemoraban 50 años de la caída del dictador Marco Pérez Jiménez, en la práctica se mantenía desde el 2006 y fue la responsable de la primera y única derrota electoral del chavismo en 2007. En ese año, el presidente Chávez había sometido a consulta popular una reforma a la Constitución, votada por él mismo en 1999, en la cual se enmendaban, entre otras cosas, la duración del período presidencial; la reordenación del espacio geográfico nacional en comunas; la creación de distintos tipos de propiedad: propiedad social, popular; y la reorganización del Poder Público en cinco formas: Ejecutivo, Judicial, Legislativo, Ciudadano y Electoral; entre otros cambios.

La reforma fue sometida a consulta nacional el 2 de diciembre de 2007, ganando, en unas votaciones muy cerradas, la opción del No con 50,7% de los votos, sobre la del Sí con 49,29%. Luego de conocerse los resultados, el presidente Chávez se refirió en cadena nacional a las elecciones como “una victoria de mierda. Pírrica”. No obstante, y muy a pesar de esto, en el 2009 el presidente volvió a presentar la propuesta, esta vez en forma de enmienda a algunos artículos en específico, permitiendo la reelección indefinida al cargo de Presidente de la República, alcaldes y gobernadores. Esta vez, el Sí ganó con 54,85% de apoyo popular.

 

El ideólogo de la Mesa

Como Secretario Ejecutivo de la Mesa de La Unidad, Ramón Guillermo Aveledo es, junto a algunos compañeros, el ideólogo del reglamento para el funcionamiento interno de la Mesa que está basado en el modelo chileno de la Concertación de Partidos por la Democracia, una alianza de partidos opositores al gobierno militar que, hacia 1988 logró derrotar la dictadura de Augusto Pinochet por medio de un plebiscito nacional. La Mesa está conformada por una representación ponderada del electorado nacional por partidos, que no permite la hegemonía de uno de ellos en las regiones donde son mayoría. “Un Nuevo Tiempo (UNT), con mayoría en Zulia, no puede tomar las decisiones solo, necesita el consenso de los demás partidos. Es un modelo que obliga al diálogo”, explica Guillermo Aveledo Tell, profesor univeritario e hijo de Ramón Guillermo Aveledo.

Como secretario Ejecutivo de la Mesa, Aveledo, no sólo es el responsable de coordinar las discusiones y las acciones de casi 33 partidos que la conforman, le toca ser un hombre de consenso. “Reúne lo que en Ciencias Políticas es llamado Authoritas, de respeto para todos. Es un hombre beligerante, que defiende su posición pero siempre busca el consenso, armonizar las diferencias”, señala Martínez Ubieda.

Según Martínez Ubieda, en las elecciones para elegir a gobernadores en diciembre de 2012, la posición de Aveledo fue crucial para que la Unidad no se separara. Más temprano ese año, en febrero, la MUD había realizado unas elecciones primarias en todo el territorio nacional, las primeras en la historia del país, para definir al candidato que enfrentaría a Hugo Chávez el 7 de octubre de ese año, y a quienes se disputarían las alcaldías y gobernaciones más adelante. De esas votaciones saldría Henrique Capriles Radonski, favorecido como candidato presidencial, mientras que para otros estados como Monagas, resultaría electa Soraya Hernández. A mediados de ese año, sin embargo, el gobernador de ese estado, José “El Gato” Briceño, fue expulsado del PSUV y, habiéndose unido a la MUD, anunció su aspiración a la reelección. A pesar de las presiones internas por que la ganadora de las primarias desistiera de su candidatura en favor de Briceño, Aveledo respetó su decisión de continuar en la carrera “aun cuando, inmediatamente, eso produciría una derrota electoral en Monagas. De haberlo hecho, toda la Unidad se habría ido por la borda”, señala Martínez Ubieda.

           

Así mismo, a partir de febrero de 2014, comenzaron en Venezuela una serie de protestas en las ciudades más importantes contra el gobierno nacional. Lo que había iniciado como unas protestas pacíficas, poco a poco fue tornándose en manifestaciones violentas que enfrentaban a estudiantes y Guardias Nacionales. En ese contexto, y con motivo de ciertas denuncias de vulneración a los derechos humanos, Estados Unidos estudia la posibilidad de sancionar a funcionarios de Venezuela. Sin embargo, el pasado 8 de mayo de 2014, la secretaria de Estado Adjunta para Latinoamérica, Roberta Jacobson, declaró que, de momento, las sanciones no se aplicarían por petición de ciertos representantes de la oposición. En la tarde de ese mismo día, como reacción espontánea, Ramón Guillermo Aveledo emitió un comunicado como representante de la Unidad, desmintiendo públicamente este hecho y exigiendo una aclaratoria de parte de la señora Jacobson.

Sin embargo, dentro de la oposición también hay críticos de Aveledo. En el marco de las protestas, el 10 de abril de 2014, el gobierno y la MUD se sentaron, por primera vez en 15 años, a dialogar públicamente en cadena nacional, estando como testigos cancilleres de Unasur y representantes de la Iglesia. Entre los representantes de la oposición se encontraban Ramón Guillermo Aveledo, Henri Ramos Allup, secretario general de Acción Democrática (AD); Roberto Enríquez, presidente de Copei; Henri Falcón, gobernador del estado Lara; y Henrique Capriles Radonski, gobernador de Miranda, entre otros. La transmisión culminó cerca de las 4am y marcó el inicio las siguientes sesiones que, en adelante, serían a puertas cerradas. Durante los diálogos, la Unidad introdujo varias propuestas, como una ley de amnistía, la liberación de los presos políticos, entre otras. Todas fueron rechazadas por el Gobierno El 15 de mayo del mismo año, Ramón Guillermo Aveledo, anunciaba en rueda de prensa la salida de la MUD de las negociaciones calificándolas como una “burla”.

En ese contexto, Diego Arria, uno de los dirigentes más radicales de la oposición, criticó que los diálogos significaban un espaldarazo al gobierno de Nicolás Maduro, porque revestía democráticamente a un “régimen que está colapsando”. Así mismo, cuestionaba que los dirigentes que estuvieron presentes en la reunión no representaban realmente a la oposición. “Ramón Guillermo Aveledo, Henri Falcón y Omar Barboza. Ellos son el partido MUD, un cogollo de partidos que no son representativos de Venezuela, pero sí de sus partidos. Es un descaro decir que ellos representan la unidad política venezolana”.

El 30 de agosto, luego de una serie de reuniones para revisar el funcionamiento de la Mesa de la Unidad Democrática, en medio de fuertes críticas internas y externas por el papel jugado en la crisis política venezolana desde febrero de 2014, Aveledo renunció a la secretaría general de la organización. Como última reflexión, dejó una carta donde señalaba que su trabajo en la mesa era generar concenso y no ganar discusiones y que "por compromiso con la Unidad(...) lo procedente es hacerme a un lado". En una entrevista concedida al diario Tal Cual, Aveledo reconoció sus diferencias con los partidarios de la "La Salida", y dijo que había un déficit de comprensión, dentro de la oposición, para detectar el rol de cada quien. "En la Unidad existe tensión porque afloran los deseos de predominar, conforme a la naturaleza política. La Unidad se mantendrá con la colaboración".

El 12 de noviembre de 2014, el nuevo secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad (MUD), Jesús "Chúo" Torrealba, anunció que Ramón Guillermo Aveledo pasaría a ser coordinador internacional de la Unidad. Entre sus primeras labores, sin embargo, está la de evaluar las posibilidades de retomar el diálogo con el Gobierno Nacional y, para eso, ya estableció contacto con los cancilleres de Colombia, Brasil, Ecuador y el Nuncio Apostólico quienes sirvieron de mediadores entre la oposición y el chavismo durante las conversaciones de abril de 2014.

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