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Nicolás Maduro

Presidente de la República electo el 14 de abril de 2013, al vencer por un margen de votos menor a 2% al opositor Henrique Capriles Radonski. El ex dirigente sindical del Metro de Caracas obtuvo un curul en la cámara de diputado del Congreso Nacional en 1998 por el partido MVR. Como representante del chavismo se convirtió luego en miembro de la Asamblea Nacional Constituyente en 1999. En 2000 ganó un escaño en la Asamblea Nacional, institución que llegó a presidir en 2005 y 2006. Ese último año fue llamado por el presidente Hugo Chávez a ocupar el Ministerio de Relaciones Exteriores. Tanto opositores como chavistas reconocen su crecimiento como canciller lo que le valió que en 2012 lo designaran vicepresidente de la República. El 8 de diciembre de 2012, después de ganar la Presidencia por cuarta vez en 14 años, Chávez anunció que debía someterse a nuevos tratamientos para enfrentar la enfermedad, un cáncer que le fue diagnosticado hacía año y medio atrás, por lo que dejaba encargado a Maduro, a quien también nombró su sucesor si algo llegara a pasarle. El 5 de marzo, al ex canciller notificó el deceso del líder de la revolución chavista. 39 días después se realizó la elección que ganó a Capriles Radonski, pero desde entonces el nuevo Mandatario no para de enfrentar protestas de sectores de oposición, que tienen su mayor expresión desde el 12 de febrero, con manifestaciones en las principales ciudades del país. En mayo de 2014 cesaron las manifestaciones después de la intervención de los organismos de seguridad, pero para el mandatario no paran los problemas económicos con el alza de la inflación, la escasez y el valor del dólar negro, mientras cae en las encuestas con un leve repunte en marzo producto del manejo comunicacional efectuado tras el decreto de Obama que sancionó a siete funcionarios venezolanos por la violación de derechos humanos. Para el 1° de mayo anunció un revolcón económico, pero dos días antes se conoció la declaración de Roger Noriega, ex subsecretario del Departamento de Estado de EEUU, quien dijo al Nuevo Herald que autoridades de ese país tienen pruebas sobre la relación con el narcotráfico del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. “Estas investigaciones están muy activas, y están generando volúmenes substanciales de evidencia […] Estas investigaciones involucran al gobernador de Aragua, Tarek El Aissami, y al propio Maduro”.

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Perfil

 

 

Las mesas de votación ya habían cerrado y comenzaba el conteo de los sufragios para saber quién sería electo el nuevo presidente de Venezuela. Por un momento el vapor de la derrota se apoderó del personal civil y militar del palacio de gobierno. Nicolás Maduro, el heredero, tenía en riesgo la continuidad de un proceso iniciado 14 años atrás, cuando el entonces dirigente sindical y chofer del Metro de Caracas era uno de los asistentes de Hugo Chávez Frías.

Solo 40 días antes, Chávez había fallecido a consecuencia de un cáncer. Maduro, entonces vicepresidente y ministro de Relaciones Exteriores, fue nombrado presidente encargado ante la falta absoluta del mandatario, no sin polémica por parte de la oposición, debido a que constitucionalmente correspondía al presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, asumir las riendas del Ejecutivo y llamar a elecciones en un plazo de 30 días. Pero Chávez, en su última alocución pública (el 8 de diciembre de 2012), dio sus instrucciones finales a sus seguidores. 

El 7 de octubre de 2012, con una ventaja de casi un millón 600 mil votos, Chávez se impuso al candidato de la Mesa de la Unidad, Henrique Capriles Radonski. Para el cierre de la campaña, la noche del 4 de octubre, el centro de Caracas se llenó de gente, mientras un aguacero caía sobre un Chávez que desafiaba su estado de salud.

A su lado estaba Maduro, quien en un momento de desfallecimiento del entonces candidato-presidente, ordenó la retirada y el corte abrupto del acto final.

Reelecto por tercera ocasión consecutiva, Chávez se dirige a la nación a las 9:33 pm del sábado 8 de diciembre. Como si fuera pasando las páginas de un guion de suspenso, el presidente incrementa la tensión de su alocución. Lo que había comenzado con chistes acerca de una película de los 70 y de un baile de los noventa llamado lambada, desemboca en un mensaje de angustia. Los exámenes médicos revelaron la reaparición de células malignas y la necesidad de someterse a una nueva operación en La Habana.

Acompañado a su derecha por Cabello y a su izquierda por Maduro, lanza palabras que ponen punto y coma a la historia contemporánea de Venezuela: “… yo quiero decir algo, quiero decir algo, aunque suene duro, pero yo quiero y debo decirlo, debo decirlo. Si como dice la Constitución, cómo es que dice, si se presentara alguna circunstancia sobrevenida, así dice la Constitución, que a mí me inhabilite, óigaseme bien, para continuar al frente de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, bien sea para terminar, en los pocos días que quedan… ¿Cuánto?, ¿un mes? Hoy es… Sí, un mes, un mes… Y sobre todo para asumir el nuevo período para el cual fui electo por ustedes, por la gran mayoría de ustedes, si algo ocurriera, repito, que me inhabilitara de alguna manera, Nicolás Maduro no sólo en esa situación debe concluir, como manda la Constitución, el período; sino que es mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que —en ese escenario que obligaría a convocar como manda la Constitución de nuevo a elecciones presidenciales— ustedes elijan a Nicolás Maduro como próximo presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo se los pido desde mi corazón”.

Las órdenes de Chávez fueron cumplidas. El Consejo Nacional Electoral anunció la victoria de Maduro, quien derrotó al nuevamente aspirante por la Mesa de la Unidad, Henrique Capriles Radonski, por 235 mil votos, menos de 2% de diferencia, la segunda más pequeña en la historia democrática del país, después de la victoria de Rafael Caldera sobre Gonzalo Barrios en 1968.

Al día siguiente, el 15 de abril, el CNE lo proclamó y el nuevo presidente, acompañado de la que hasta entonces era su pareja oficial, mas no su esposa, la ex diputada y ex procuradora Cilia Flores, pidió respeto para la mayoría y denunció la intención de un golpe de Estado por parte la oposición liderada por Capriles Radonski, quien a su vez alertaba sobre el fraude electoral que habría impedido su victoria.

El análisis de los números revela que al comparar la votación obtenida por Chávez el 7 de octubre con la lograda por Maduro el 14 de abril, el chavismo perdió en 127 días contados desde el 8 de diciembre, un promedio de 4.752 seguidores diarios, mientras que Capriles Radonski creció en 6.084 por día en el mismo periodo.

El 19 de abril de 2013 bajo la protesta de la oposición, la solicitud de revisión de 100% de las actas, 11 muertos en manifestaciones y la presión internacional, el nuevo mandatario se juramentó para iniciar su primer año de gobierno con la necesidad de consolidar su poder dentro y fuera del chavismo, así como más allá de las fronteras del país.

A la sombra del padre

Cuando Chávez designó a Maduro como ministro de Relaciones Exteriores en agosto  de 2006, el hasta entonces presidente de la Asamblea Nacional, por segundo periodo consecutivo, se convirtió, con 44 años, en el canciller más joven de la historia republicana. Al dejar el cargo en enero de 2013, acumularía una experiencia de seis años y cuatro meses, por lo que se llevaría también el récord de ser el funcionario con más tiempo en esa posición.

El hoy presidente recibió esa asignación sin experiencia previa ni estudios en política internacional. Hasta entonces, su contacto con el mundo de la diplomacia se reducía a su participación en el Grupo Boston, una organización interparlamentaria conformada por diputados del Congreso de EEEUU y la Asamblea Nacional que funciona desde 2002, donde participó el actual secretario de Estado, John Kerry.

Maduro tuvo una experiencia internacional previa, pero esta vez como cuadro político de la Liga Socialista, cuando el partido lo envió a la Escuela de Formación Política de La Habana, entre 1986 y 1987.

Antes de esa fecha no era más que un joven de clase media que vivía en Los Chaguaramos, hijo menor de Nicolás Maduro García, un adeco que participó en luchas sindicales, y María Teresa Moros de Maduro, nacida en Colombia, quienes tuvieron tres hijas mayores al único varón.

En su juventud, fue miembro de una banda de rock, jugaba béisbol y participaba en actividades políticas en el liceo José Ávalos y en las comunidades de El Valle –suroeste caraqueño- junto a quienes luego serían sus compañeros de luchas en el Psuv, Juan Barreto y José Khan, entre otros.

Era el que menos pensaban que entraría de lleno a la política. Un amigo de la época lo  recuerda como impuntual y que no se tomaba muy en serio la militancia, según un perfil publicado en la página web de Últimas Noticias.

De acuerdo con una hoja de vida extraída del archivo de Recursos Humanos del Metro de Caracas, el actual presidente de la República solo concluyó el tercer año de bachillerato. Su currículo indica experiencia como encuestador y promotor cultural. Notas de prensas señalan que eventualmente, dada su altura, sirvió en el equipo de seguridad de José Vicente Rangel en la campaña de 1983 y del cantante Pablo Milanés en visitas a Caracas.

El dirigente de Bandera Roja, Carlos Teixeira, en entrevista con Últimas Noticias, lo recordó en los pasillos del Pedagógico de Caracas, cuando el hoy mandatario realizaba trabajo político para captar cuadros que se sumaran a la Liga Socialista.

Poco tiempo después de sus casi dos años de formación en La Habana, Maduro ingresaría al Metro de Caracas en el año 1991, como operador de transporte terrestre, es decir, chofer de metrobús.

El día que el teniente coronel Hugo Chávez Frías comando el intento de golpe contra el presidente Carlos Andrés Pérez, el 4 de febrero de 1992, Maduro cumplía su turno como conductor de la unidad asignada. Teixeira recuerda que se lo encontró en San Bernardino y Maduro le comentó su rechazo al alzamiento militar, porque a su criterio la Fuerza Armada estaba tomada por la burguesía.

Dos años después, cambiaría de opinión y se sumaría al grupo de personas que en julio de 1994 dieron la bienvenida a un indultado Chávez en Los Próceres, donde el comandante del 4 de febrero daría inicio a otra etapa de su historia.

Desenlace

En mayo de 2011, luego de la estafa causada por el banquero Francisco Illaramendi a los fondos de jubilados y pensionados de Pdvsa, Chávez lo designó director de la corporación estatal. Casi un mes después, el 10 de junio de 2011, el entonces canciller, quien se encontraba de gira con el Mandatario, se encargaría de develar parte de las razones por las cuales el líder del proceso llevaba alrededor de un mes desaparecido de la escena pública. En una transmisión televisiva desde La Habana, Maduro informaría que al presidente se le detectó un absceso pélvico “el cual ameritó la decisión (tomada por el propio Chávez) de someterse de manera inmediata a un procedimiento quirúrgico correctivo”.

21 meses después y transcurridos 57 días de la alocución en la que Chávez designó a Maduro como su heredero, Maduro expresó con la voz quebrada, desde el Hospital Militar, el desenlace que se esperaba desde diciembre de 2012. “Recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir a nuestro pueblo. A las 4:25 de la tarde (del 5 de marzo) ha fallecido el Comandante Presidente Hugo Chávez Frías".

Sólo 72 horas después, el 8 de marzo, Maduro es juramentado presidente encargado de la República. Al día siguiente, el Consejo Nacional Electoral convoca a nuevas elecciones presidenciales, a realizarse el 14 de abril, con apenas 10 días de campaña.

Fueron cerca de 240 horas de proselitismo político constante, con la imagen del comandante fallecido como principal portavión para el candidato oficialista, que utilizó como eslogan “Chávez te lo juro, mi voto es pa’Maduro”. Incluso llegó a decir, durante una gira por Barinas, que el líder de la revolución se le apareció en la casa de la familia Chávez. Además, exacerbó una de las estrategias usadas por su antecesor, al emplear a figuras del mundo artístico en sus actos proselitistas, lo cual generó críticas internas.

Los resultados de los 10 días de campaña se revelaron el 14 de abril, con un cerrado triunfo a favor de Maduro, que generó inmediatas protestas de la oposición y de Capriles Radonski, quien solicitó de inmediato revisar todas las actas. El nuevo presidente, desde Miraflores, dio la bienvenida a la auditoría, pero manifestó: “Podemos decir que tenemos un triunfo electoral justo, legal, constitucional y popular”.

Al día siguiente, mientras Capriles Radonski anunciaba una marcha hasta el ente electoral, las autoridades del CNE, sin la presencia de uno de los cinco integrantes de la directiva en protesta por la falta de auditorías, proclamaron al vencedor. “Mayoría es mayoría y debe respetarse en democracia. No se pueden buscar emboscadas… eso solo tiene un nombre: golpismo”, resaltó Maduro esa tarde.

El 19 de abril, en la Asamblea Nacional y con la presencia de 30 dignatarios extranjeros, Maduro fue juramentado por Diosdado Cabello. En plena ceremonia, un joven supuestamente improvisado rompió el anillo de seguridad y se abalanzó sobre al estrado donde se encontraba el nuevo presidente. Yendri Sánchez le arrebató el micrófono al Mandatario para pedir ayuda. Cabello sería el primero en maniatarlo. El joven, diagnosticado con insania mental, se puesto preso en la cárcel de Coro, Falcón.

Desde entonces la seguridad de Maduro ha sido una constante para su gobierno, que en octubre de 2014 anunció el presupuesto del Despacho de la Presidencia para el siguiente año 2015. Según una nota del periódico El Nacional, de las cifras destacaba el hecho que el Gobierno invertirá 80% más en la seguridad del presidente (36 millones de bolívares), que en el desarollo de las misiones sociales (20 millones de bolívares), bandera de la gestión del fallecido presidente Chávez.

Sin luna de miel

En su primer año de gobierno, Maduro ha enfrentado sucesivas crisis, en una vorágine de acontecimientos que se solapan, uno sobre otros, y que lo mantienen anclado en Miraflores, por lo que ha suspendido al menos tres viajes al exterior.

A solo días de la toma de posesión, a principios de mayo, capturaron a la ex gerente del Banco de Desarrollo Social (Bandes), María de los Ángeles González, involucrada en una operación de bonos con una firma de EEUU, por lo cual recibía un pago de soborno.

El 20 de mayo, el diputado Ismael García, ex compañero en las filas del chavismo y más tarde opositor, daría a conocer una grabación en la que se escucha una voz idéntica a la de Mario Silva, presentador del programa de TV La Hojilla, revelando amenazas, conjuras y traiciones en el seno del chavismo, que involucran entre otros, a Cabello. Además, critica la figuración pública de Cilia Flores, pareja del presidente. La crisis se saldó con la salida de Silva de VTV.

En esa turbulencia llegaría julio. Luego de una relación de 19 años, Nicolás Maduro y Cilia Flores, ambos seguidores de la corriente espiritual de Sai Baba, firmaron el documento que los une legalmente. El alcalde de Libertador, Jorge Rodríguez, fungió como casamentero. Para ambos era el segundo matrimonio. Él estuvo casado durante 21 años con Adriana Guerra Angulo, con quien tuvo un hijo, Nicolás Ernesto, músico, quien forma parte de un grupo de inspectores de la presidencia.

Pero desde su juramentación y boda, Maduro no ha tenido tiempo para la luna de miel, ni en lo político ni en lo personal. El año 2013 culminó con el dólar negro flotando sobre Bs 60, la escasez por encima de 30% y la cifra de muertos en manos de la delincuencia superior a los 11 mil fallecidos de acuerdo con las cifras oficiales. A su favor, cuenta la victoria del chavismo en las elecciones municipales de diciembre y el descalabro de Capriles Radonski, quien apostó a ese proceso como un plebiscito a la gestión presidencial. También desde noviembre la Asamblea Nacional le otorgó poderes especiales para legislar.

Pese a la victoria en las urnas, el nuevo año no dio tregua. La inseguridad activó la emergencia. El asesinato de la ex Miss Venezuela, Mónica Spear, y de su ex esposo, Thomas Berry, provocó el anuncio de nuevo planes de seguridad y advertencia a los delincuentes: “El que quiera venir a matar, se va a encontrar con la mano de hierro del Estado”, anunció Maduro desafiante.

La hora menguada

Lo peor estaba por llegar y en desarrollo. Leopoldo López, María Corina Machado, Antonio Ledezma y Gabriel Puerta, entre otros dirigentes de oposición, anunciaron la activación de La Salida, con el objetivo de buscar una opción constitucional que permitiera desalojar a Maduro de Miraflores. El intento de violación de una joven en San Cristóbal desató una serie de marchas y protestas que luego se extendieron a las principales ciudades del país.

El primer saldo mortal llegó la tarde del 12 de febrero en el centro de Caracas, cuando asesinaron con tiros en la cabeza al dirigente de colectivos del 23 de Enero, Juancho Montoya; y al joven opositor Bassil Dacosta. Ese día Maduro anunció que estaba en desarrollo un golpe de Estado: “Hay un grupo fascista que utiliza las libertades públicas y la democracia para hacer política pública y prepararse para derrocar al Gobierno”.

Cuatro días después Maduro afirmó que con la misma arma mataron a Montoya y Dacosta. Además, tras la publicación de un video realizado por Últimas Noticias, que mostró a funcionarios policiales actuando en el sitio de los homicidios, el presidente informó que efectivos del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) incumplieron la orden de acuartelamiento. Entonces cambió al director del Sebin, general Manuel Bernal Martínez.

Desde ese 12F, 37 venezolanos más han fallecido en medio de las protestas y más de 2.100 ciudadanos fueron capturados y presentados por la Fiscalía ante los tribunales. Menos de 10% de ellos permanecen detenidos, entre otros el dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López y los alcaldes de San Cristóbal (Táchira), Daniel Ceballos; y de San Diego (Carabobo), Enzo Scarano.

La represión de las protestas por parte de la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional Bolivaria ha generado reacciones nacionales e internacionales. En medio del repudio de unos gobiernos y las muestras de solidaridad de otros, Maduro llama al diálogo. El 26 de febrero convocó a la Conferencia de Paz, donde el tema económico ha predominado. Pero los líderes de la oposición no asisten a esas reuniones. Ponen sus condiciones, entre otras la libertad de los presos políticos, ante lo que no se doblega el presidente. En cambio acusa a la dirigencia opositora de dejarse chantajear. En tanto, los cancilleres de la Unasur realizan propuestas para alcanzar la paz y el Vaticano se propone como mediador.

A casi un año de su llegada al poder el presidente asegura haber derrotado el golpe de Estado. Pero el dólar negro sigue sobre Bs 60 y la nueva alternativa cambiaria, el Sicad 2 no ha bajado de Bs 49, mientras la escasez de alimentos supera 40% según cifras de Datanalisis. El viernes 4 de abril llamó a sus seguidores a dejar “el gamelote mental” y mejorar la productividad de las empresas en manos del Estado.

En tanto que al menos tres encuestas registran evaluaciones críticas de la gestión de Maduro, entre ellas Ivad, que solía exponer números muy favorables cuando Chávez era el mandamás. Además, el diputado Walter Márquez mantiene un cuestionamiento, supuestamente documentado, sobre el lugar de nacimiento del Mandatari

o, pues alega que es colombiano, lo cual le impediría ejercer la Presidencia. Todo esto ocurre mientras la mayoría de los medios de comunicación tradicionales se encuentran bajo el dominio directo o indirecto del oficialismo.

Maduro, el heredero, el chofer de metrobus, el dirigente sindical, el canciller y ahora presidente, duerme como “un niño” y ejerce el poder sin importarle para nada que “me llamen dictador”.

El 24 de septiembre de 2014 hizo su primera intervención en la Cumbre sobre el Cambio Climático de la ONU efectuada en Nueva York, Estados Unidos, donde aseguró que el capitalismo es causante de la crisis ambiental en el mundo. Llamó -tomándole la palabra a Chávez- a cambiar el sistema para poder cambiar el clima.

¡Es la economía! y algo más

El segundo evento internacional de importancia en que ha participado Maduro sucedió en abril de 2015. Fue la Cumbre de las Américas en Panamá, que estuvo antecedida por la campaña de recolección de firmas contra el decreto dictado por el presidente de EEUU, Barack Obama, contra siete funcionarios venezolanos acusados de violar los derechos humanos durante las manifestaciones de 2014.

El manejo comunicacional efectudo por el equipo del mandatario nacional, permitió que por primera vez desde noviebre de 2013, subiera unos puntos en las encuestas. Según Datanalisis y otras empresas de estudios de opinión ascendió cuatro a cinco puntos para ubicarse entre 24% y 26% de popularidad, muy por debajo Leopoldo López, dirigente de Voluntado Popular preso en Ramo Verde desde hace un año, quien tiene más de 40% de popularidad. En la cumbre Maduro solo alcanzó a hablar unos minutos con Obama en un pasillo y no le entregó las firmas en contra del decreto como anunció.

Cuando pareció que las tensiones contra EEUU bajaron en grado de intensidad, el Presidente enfoca sus críticas a su colega español Mariano Rajoy, lo que provocó que el país ibérico protestara y convocara a consulta a su embajador en Venezuela.

Sin embargo, la mayor dificultad de Maduro radica en el control de las variables económicas, con el alza de la clación, la escasez y el valor del dólar negro, mientras el precio del petróleo se mantiene por el orden los $50, insuficiente para cubrir el presupuesto de la nación que ya apunta a un déficit de  alrededor de 30 mil millones, por lo que en abril se anunció la reducción del cupo viajero que entrega Cencoex, así como la centralización del otorgamiento de los dólares solo a través de la banca pública, aunque ninguna medida parece suficiente.

Para el 1°de mayo, el mandatario anuncia un revolcón económico que afectará a la burguesía, con la Polar como principal objetivo, según reportes de prensa. Pero dos días antes, el 30 de abril,  Roger Noriega, ex subsecretario del Departamento de Estado de EEUU,  dijo al Nuevo Herald que autoridades de ese país tienen pruebas sobre la relación con el narcotráfico del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello. “Estas investigaciones están muy activas, y están generando volúmenes substanciales de evidencia […] Estas investigaciones involucran al gobernador de Aragua, Tarek El Aissami, y al propio Maduro”.

El 6 de junio el presidente suspendió su visita al Vaticano, donde se reuniría con el Papa, por razones de salud. Cuatro meses antes, según datos de El Pitazo TV, también había cancelado su viaje hacia Uruguay para la toma de posesión del presidente Tabaré Vásquez. Y el año anterior, en febrero de 2014 -durante las protestas-, tampoco asistió a la toma de posesión de Michelle Bachelet en Chile.

En agosto de 2015, faltando cuatro meses para las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre, Maduro es uno de los presidentes latinoamericanos menos querido en América Latina según una encuesta de la Ipsos Public Affairs, que medía la popularidad de varios presidentes del continente. De acuerdo con el sondeo, relizado a periodistas en 16 países, 83% de los consultados desaprueba su gestión. Chile y Colombia son los países que más rechazan su mandato.

Así mismo, los datos revelan que 87% de los periodistas consultados evalúan negativamente la libertad de prensa en Venezuela desde que el Presidente tomó posesión, y otro 79% también desaprueba su política económica. 

El 19 de agosto, luego de conocerse la noticia de la muerte de dos militartes venezolanos en el estado Táchira, Maduro ordenó el cierre de la frontera por 72 horas como una de las medidas para combatir el presunto paramilitarismo y el contrabando. Tres días después, el Mandatario anunció que el cierre era indefinido y decretó un estado de excepción en cinco municipios del Táchira. En su anuncio, responsabilizó a Colombia de llevar el "bachaqueo" a Venezuela.

"¿De donde creen ustedes que viene el fenómeno del bachaqueo? Esto viene de la frontera con Colombia, de las mafias narcotraficantes paramilitares contrabanditas que se llevan nuestra gasolina y se llevan los alimentos del pueblo venezolano”.

Días posteriores al cierre, han aparecido denuncias de colombianos residenciados en Táchira, de ser desalojados de sus casas por funcionarios de la GNB y deportados de vuelta a Colombia. Como parte de las medidas tomadas por Maduro, el 24 de agosto el Presidente añadió un municipio más a la zona de excepción y designó al general Carlos Alberto Martínez como nuevo jefe de seguridad de la zona.

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