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Nelson Merentes

06-05-1954

Presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), cargo al que regresó luego de ocupar desde abril de 2013 el Ministerio de Finanzas. Merentes, originario de Naiguatá, estado Vargas, es licenciado en Matemática, egresado de la Universidad Central de Venezuela, con estudios de postgrados en la Universidad Eötos Lorand de Budapest, en Hungría. En el año 2000, presidió la subcomisión de Economía y Finanzas de la Comisión Legislativa Nacional (Congresillo). Ese mismo año el ex presidente Hugo Chávez le asignó el Viceministerio de Regulación y Control del Ministerio de Finanzas. Después, entre 2001 y 2002 estuvo al frente, por primera vez, de esa misma cartera. Entre 2002 y 2003 dirigió el Ministerio de Ciencia y Tecnología, para regresar entre 2004 y 2007 a la cartera de Finanzas, donde impulsó la colocación de bonos de la deuda. En 2013, diputados de oposición, encabezados por Nelson Meléndez, Andrés Velásquez e Ismael García, solicitaron a la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional una investigación en contra de él y de Alejandro Merentes, hijo de presidente del BCV, por tráfico de influencias y manejo irregular del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme). Pero la petición no tuvo acogida en la bancada oficialista.

Nelson José
Merentes
Díaz
Nelson Merentes
06-05-1954
VENEZUELA
Gobierno
https://twitter.com/MerentesBCV
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Perfil

El presidente del Banco Central de Venezuela y varias veces ministro de Finanzas, es un matemático estratega. En varios de los cargos por donde ha pasado ha dejado una estela de dudas por presuntos manejos irregulares. Las decisiones que ha tomado como responsable de la política económica y las finanzas del Estado, tampoco han estado exentas de críticas en los últimos 15 años. Por su personalidad afable y apertura a dialogar con distintos sectores, es considerado como uno de los “pragmáticos” del chavismo, pero Merentes ha sido siempre un militante de izquierda.

Matemático guapachero

Nelson José Merentes nació en Caracas pero se siente mejor comiendo pescado frito al lado del mar, en Naiguatá, estado Vargas. Dice que de allí son todos los Merentes. Su padre fue maestro de obra pero en su familia también hay varios músicos. De ellos aprendió el gusto por los ritmos caribeños y no se pierde nunca la fiesta en honor a San Juan, cuando el repique de los tambores se toma las calles del pueblo.

Los músicos suelen tener habilidades matemáticas y viceversa. Merentes canta, baila y acompaña lo que toquen con maracas y desde pequeño demostró talento para sacar cuentas. Fue su tío Pablo Nicolás quien le enseñó.

Se considera un hombre familiar, aún vive con sus padres y su hermana en “el mismo cuartico de hace 46 años” en un apartamento en Coche. Pero tiene una casa en Naiguatá, lugar de festejos legendarios, conquistas femeninas y partidos de dominó. De hecho, las paredes están forradas de fichas de dominó. “Para mí es un juego importantísimo, de memoria y combinaciones matemáticas”, dijo en una entrevista con el canal Venevisión.

Una vez que se graduó del liceo, entró a estudiar Electrónica. Como sufrió una descarga eléctrioca, decidió cambiar los cables por la matemática pura en la Universidad Central de Venezuela, institución que le otorgó título en 1971 y donde enseñaría posteriormente.

Continuó profundizando sus conocimientos en economía y matemáticas en Hungría, en la Universidad Eotos Lorand de Budapest. Se graduó Summa Cum Laude de un doctorado en 1991, el mismo año en que las últimas tropas soviéticas abandonaron el país que habían invadido a mediados de siglo para consolidar el comunismo en los países de Europa del Este.

A su regreso a Venezuela, Merentes regresaría a la UCV, una institución que sirvió para acoger a otros académicos que militaban en la izquierda y defendían sus tesis, a pesar del desmoronamiento de la cortina de hierro. En 1995 corría la versión de que al interior de la Facultad de Ciencias se fraguaba un plan político desestabilizador contra el Gobierno y señalaban a Merentes como uno de los principales artífices. En la Fiscalía había un supuesto expediente sobre estos planes subversivos conocido con el nombre del  “Plan Guacamaya”.

Merentes, además de ser profesor, fue ocupando cargos de influencia y poder al interior de la universidad. Fue vicerrector Académico y coordinador de la UCV y se postuló para ser elegido como rector en el 2000. También fue director del Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico entre 1996 y el 2000. Su paso por allí fue memorable, no solo por razones académicas.

El escándalo surgió porque una ex funcionaria denunció gastos excesivos promovidos por Merentes y la secretaria General, Fulvia Nieves. La contraloría interna de la UCV determinó que el consejo había incurrido en gastos innecesarios, incluyendo electrodomésticos, pagos de bonificaciones especiales para los que trabajaran horas extras, bebidas alcohólicas  y obsequios, entre ellos joyas para los delegados. La misma Nieves aceptó a los medios de comunicación que Merentes ordenó comprarle una pulsera de oro de cien mil bolívares para su cumpleaños. Los regalos para él mismo sumaban más de 285 mil bolívares y su fiesta de despedida, cuando se retiró del cargo de director, costó 1.5 millones. A pesar de este escándalo, Merentes ha continuado vinculado a la universidad como profesor y académico hasta hoy.

Cálculo político

El carácter dicharachero y descomplicado de Merentes, quien se muestra más cordial y accesible que muchos de los altos funcionarios de la cúpula chavista, ha sido interpretado por ciertos sectores como una muestra de su pragmatismo y posturas políticas menos radicales que otros integrantes del chavismo. Sin embargo, desde muy joven Merentes ha sido un militante de izquierda.

El mismo cuenta que perteneció al extinto MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario) desde que tenía 14 años y participó como representante de ese movimiento en unas elecciones estudiantiles en los 70. Pero solo al entrar en contacto con Hugo Chávez, 20 años después, es que realmente empezó a desarrollar una carrera política.

Es difícil saber en qué momento se produjo el acercamiento entre el militar y el matemático. Hay versiones de que Merentes fue uno de los civiles, junto a Kléber Ramírez, que jugaron un papel en el golpe contra Carlos Andrés Pérez el 4 de febrero de 1992. Otras versiones afirman, sin embargo, que Merentes solo conoció a Chávez junto con otro grupo de académicos, entre ellos Luis Miquilena, quien sería el gran mentor del militar. También estaban Héctor Navarro, quien posteriormente sería ministro de Educación, y Jorge Giordani, quien luego sería coequipero de Merentes en el área económica del Gobierno. A éste lo conocía desde la UCV porque pertenecían a la misma facultad y a José Alejandro Rojas por el Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la misma universidad. Todos ellos visitaban a Chávez en la cárcel de Yare, donde estuvo recluido después del fallido golpe de Estado.

Una vez Chávez salió de la cárcel empezó a reunirse con este grupo de académicos y militantes que se fueron sumando a lo que se constituyó como el MBR200, un movimiento cívico-militar, como lo explicaban sus integrantes. Se reunían a discutir en una casa en Chuao para discutir cómo lograr la “utopía posible”. Cuando se lanzó oficialmente la candidatura de Chávez a la presidencia en 1998, Merentes apareció retratado por los medios de comunicación como el “asesor científico” de Chávez. Y una vez éste ganó, el matemático despegó como uno de los hombres de confianza del Presidente.

Fue uno de los encargados de coordinar la recolección de firmas para impulsar una nueva Constituyente, al mismo tiempo en que él era aspirante por el estado Vargas. Pero más importante que su escalamiento individual como político, Chávez le encargó diseñar una estrategia que le permitiera al chavismo sacar el mayor número de candidatos a la Constituyente. Merentes diseñó lo que se llamó la estrategia de Kinos, explicada por una serie de “tubos y llaves” en conjunto con Ricardo Ríos, otro matemático de la UCV.

El modelo fue un éxito para el chavismo, porque con un tercio del electorado lograron, sin embargo, el mayor control de la Asamblea, excluyendo, de paso, a las minorías políticas, lo que despertó las primeras críticas de juego sucio electoral por parte del Gobierno que apenas comenzaba. Merentes, como diputado electo de ese Congresillo, presidió la Comisión de Economía y Finanzas. 

También hizo parte luego de la comisión de seguimiento de las llamadas megaelecciones  que se celebrarían a fin de año y fue el enlace coordinador del Comando Táctico Nacional y el MVR-Vargas, que decidió postularlo como candidato a la gobernación de ese estado. Pero su nombramiento inicial resultó controversial y finalmente nombraron de candidato a Antonio Rodríguez San Juan.

Dentro del partido, y a pesar de que dice que no le gusta viajar, Merentes asumió la dirección de asuntos internacionales del MVR. Su misión era buscar alianzas con partidos en el exterior. Ese mismo año se reunieron con el Partido Comunista chino y delegados del gobierno, que querían invertir en el país. También se reunió con miembros del Psoe de España.

Paralelamente a su labor de contactos internacionales políticos, Chávez lo designó como viceministro de Regulación y Control del Ministerio de Finanzas (2000-2001) y posteriormente lo ascendió a ministro de Finanzas, cargo que ha ocupado en tres ocasiones.

A pesar de que varias decisiones bajo su cargo obedecen más a un cálculo político que matemático, Merentes ha sido señalado por ser un tipo con el que se puede dialogar, y que ha mantenido las puertas abiertas para todos los sectores. Un informe del banco JP Morgan lo describe así: "es visto como una voz pragmática en el chavismo, que ha estado abierto al diálogo con el sector privado y el mercado internacional".

Ante las especulaciones de que su tercer nombramiento en la cartera de Finanzas en 2013 eran un indicativo que Merentes había logrado imponerse sobre Jorge Giordani, más ortodoxo y radical y que eso significaba que el Gobierno estaba virando de política económica, Merentes dijo ante los periodistas que él y su “maestro”, podían tener diferencias metodológicas, pero no ideológicas. Lo que sí pudo haber surgido entre ambos son diferencias por presuntos manejos irregulares que el mismo Giordani denunció y que hacen parte de una lista de escándalos financieros en los que Merentes ha participado.

El escándalo del FIEM

La primera de varias decisiones cuestionadas que alterarían el sistema de pesos y contrapesos de la institucionalidad venezolana en el sector económico, la intentó promover Merentes como diputado del Congresillo y como presidente de la Comisión de Finanzas. Él era de la teoría de reformar la Ley de Crédito Público, para que el Ejecutivo no tuviera que contar con el aval del Congreso para cualquier operación de endeudamiento. Afirmaba que era un “trámite tan engorroso, con pérdidas reales en tiempo y dinero”.

Dos años después Merentes, como ministro de Finanzas presentó el presupuesto para el 2002. Fue severamente criticado por la oposición y por economistas que consideraban una irresponsabilidad, pues no contaba con fondos suficientes y se estimaba que el Gobierno tendría que hacer nuevas emisiones de deuda interna o recurrir a una devaluación.

A mediados de febrero de 2002, en medio de una severa crisis política, sectores empresariales y económicos exigieron la renuncia de Giordani y de Merentes. En ese momento el diputado de Causa R, Andrés Velasquez, propuso que incluso se enjuiciara al gabinete económico del gobierno por sus decisiones. Se rumoraba ya para entonces que el Gobierno pretendía imponer un esquema de control de precios, cosa que Merentes salió a desmentir. Los anuncios de Merentes, sin embargo, empezaron a ser cada vez más cuestionados, a tal punto que empezó a ser llamado “Nelson Memientes”.

Ante la crisis que se avizoraba como insostenible para el gobierno, Chávez hizo un enroque en su gabinete. A finales de febrero nombró al general de brigada Francisco Usón Ramírez, quien se desempeñaba como jefe de la oficina central de presupuesto, en Finanzas y mandó a Merentes a la cartera de Ciencia y Tecnología donde pasaría más inadvertido. Dijo que la decisión la había tomado desde diciembre y añadió: “Nelson Merentes es matemático y asumió esa tarea. Ha hecho un gran trabajo y un gran esfuerzo, pero la decisión ya la tomé”.

Pero en mayo de 2002, luego del golpe de Estado y lejos de resolverse la crisis política, Merentes volvió a estar en el centro de la polémica. La Contraloría abrió una investigación por presunta malversación de recursos del Fondo de Inversión para la Estabilización Económica. La denuncia que dio pie a la investigación fue hecha por el gobernador de Carabobo, Henrique Salas Feo.

La Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional también abrió su propia investigación por presunta malversación de fondos, daño patrimonial y aprobación indebida de recursos, e involucró  no solo a Merentes, sino también a los otros ministros de finanzas, José Rojas, Francisco Usón y José Bermúdez. En medio del revuelo, la Fiscalía también abrió una investigación penal por la desaparición de los fondos del Fiem.

Durante la gestión de Merentes, se habían tramitado unos créditos adicionales para el fondo ante la Asamblea Nacional por valor de 2.3 billones, que sin embargo, nunca fueron depositados. Sin consultar con otras instancias, el Gobierno los utilizó para cubrir parte del gasto público. Luego se encontró que faltaba añadirle unos 698.9 millardos de bolívares, un crédito adicional que tampoco se depositó al Fiem.

Merentes pidió a los periodistas no “meterle más ruido” a las denuncias y se lavó las manos cuando otros funcionarios señalaron que todo el problema habría sido su responsabilidad. “Acuérdense que yo no soy ministro de Finanzas desde febrero”, dijo entonces. Pero al cabo de un mes, Merentes admitió, con exposición de láminas y todo,  que se había gastado esos recursos porque no se cumplieron las metas de ingresos fiscales que esperaban  por recursos petroleros, impuestos y endeudamiento y que había tenido que echarle mano al fondo para para pagar salarios, sueldos, pensiones, programas sociales transferencias a las regiones y deudas internas y externas. “Asumo la responsabilidad de haber pagado tres meses de aguinaldos o las pensiones para las personas de la tercera edad” dijo y argumentó que no era malversación de fondos porque los recursos del Tesoro se pueden usar para cubrir el presupuesto.

Al ser citado ante la Comisión de Contraloría de la Asamblea por el caso, repetía que el “tesoro es una masa indivisa” y dijo que las leyes eran para interpretarlas. En 2002, el informe de la comisión terminó imputando al matemático y al presidente Chávez por malversación de fondos, pero Merentes dijo que la responsabilidad era de él, no del presidente. Al final, la investigación no quedó en nada. Todo terminó con la firma del diputado Pedro Carreño, quien consignó por escrito la nulidad del acto de Comisión de Contraloría. Las investigaciones en los otros organismos de control tampoco prosperaron. 

El millardito y el BANDES

Merentes escampó el chaparrón del Fiem por unos meses en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, pero Chávez lo volvió a insertar nuevamente en el área financiera y económica al crear el Ministerio de Economía Social. Además de ser el ministro, Merentes quedó como el responsable del Banco Nacional de Desarrollo, Bandes, que le daba soporte al nuevo ministerio.

No pasó ni un año y Merentes fue investigado nuevamente en la Comisión de Contraloría de la Asamblea por la descapitalización del Bandes. Como ministro, era el responsable de la conversión de dólares a bolívares que salían de PDVSA, sin fiscalización, e iban a parar en el Ejecutivo.

Esto sucedió luego de que Chávez solicitara al Banco Central un “millardito” de las reservas internacionales para impulsar proyectos de agricultura. Pero el BCV, apegándose a la ley que prohibía la movida, le negó los recursos al Ejecutivo. Como plan B, utilizaron al Bandes, argumentando que los recursos no necesitaban pasar por el BCV porque eran para proyectos sociales de desarrollo. 

Esto sucedió, mientras Merentes, además, ocupaba el cargo de coordinador del comité técnico electoral del Comando Maisanta, durante el referendo revocatorio contra Chávez. La oposición cuestionaba que el gobierno se gastara esos recursos del Bandes con fines electoreros.

La investigación en la Asamblea sobre el uso de los dineros la encabezaba el diputado Leopoldo Martínez quien cuestionaba que el Banco presentaba de manera tardía los informes financieros. Parte de los recursos del Bandes, denunció, se iban para Cuba, a través de la figura de créditos no reembolsables por un monto de 50 millones de dólares, que se pagaban como contraprestación a asesorías en temas de cultura, informática, agricultura, entre otros. 

Pero quien presidía la Comisión de Investigaciones en la Asamblea era el diputado oficialista Rodrigo Cabezas, quien argumentaba que “en revolución, las viejas formalidades legales son un obstáculo”. Al final la investigación, nuevamente, no trascendió.

Negociando el control cambiario y la inflación

Desde que Merentes asumió el cargo como ministro de Finanzas en 2001 declaró que la política económica impulsada por el Gobierno iba encaminada a disminuir la inflación y que en un período de tres años estaría por debajo del 10 por ciento. Lo mismo volvió a repetir a finales del primer sexenio de gobierno de Chávez.

Una de las medidas más controversiales que tomó durante su segunda gestión como ministro de Finanzas, fue que impulsó un cambio drástico en la política fiscal, reformando la Ley del Banco Central de Venezuela, para que PDVSA no estuviera obligada a vender la totalidad de los ingresos obtenidos por exportaciones, sino que los recursos también pudieran alimentar el recién creado Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden). Desde entonces, el Fonden se convirtió no en la caja menor, sino en una caja mayor de recursos, un presupuesto paralelo que el Gobierno ha utilizado a discreción y sin mucha vigilancia para proyectos productivos y sociales impulsados por el Ejecutivo, pero que también se ha utilizado para hacer negocios financieros cuestionables.

El Gobierno empezó a comprar títulos de la deuda pública argentina y resolvió el riesgo de cese de pagos externos que afrontaba el país del sur, bajo el mandato de Néstor Kirchner. La medida fue económica, pero también política. “Estos convenios han permitido un acoplamiento geopolítico importante”, aseguró Merentes, en ese entonces. Pero Venezuela no solo adquirió deuda argentina con recursos del Fonden, también invirtió en bonos del Ecuador (antes que Ecuador fuera a default), papeles hondureños e incluso en derivados de alto rendimiento del banco Lehman Brothers.

Merentes creó entonces un esquema de reventa de estos bonos a través de la figura de “notas estructuradas”. El negocio estaba en que los bonos, denominados en dólares, los compraban en bolívares a la tasa del cambio oficial, pero los podían revender a través de casas de bolsa con la tasa que fluctuaba en el mercado no regulado o “mercado permuta”. El Gobierno lo utilizaba como recurso para disminuir la presión sobre el mercado paralelo de divisas, amparado bajo la Ley de Ilícitos Cambiarios, cuyo texto final fue modificado en la Asamblea a última hora, parece ser a petición del ministro Merentes. El texto de la ley permitió explícitamente que las operaciones en títulos valores no quedaran sujetas al control cambiario.

En una columna en El Universal, Miguel Angel Santos explicaba así el negocio: “En resumen, el gobierno venezolano aprovecha la brecha existente entre el dólar oficial y el paralelo para deshacerse de esos bonos, maquillando la pérdida patrimonial que ha sufrido la República; se los vende a un grupito de instituciones (regalándoles una enorme ganancia cambiaria), que los adquieren con bolívares que ya estaban en circulación, y satisface así la demanda de divisas que hay en Venezuela”. Negocio que el economista Orlando Ochoa, en una entrevista con El Nacional catalogó como el “robo” más grande de la historia. “Se trata de 10 millardos de dólares de fondos públicos utilizados para el enriquecimiento de terceros, bajo la excusa de aplicar una política económica para reducir liquidez”. Las notas eran asignadas a dedo por Merentes como ministro y por la Tesorería, en cabeza de  Carmen Meléndez, para ese entonces.

Como resultado de este esquema, a principios de 2007, buena parte del saldo del Fonden estaba en notas estructuradas. Perdieron valor comercial cuando el presidente Rafael Correa anunció que su país podría caer en moratoria de la deuda y Lehman Brothers quebró. Además, como el presidente Manuel Zelaya fue depuesto por un golpe militar, también tuvieron que vender los títulos hondureños. Lo sucedido a nivel internacional también impactaría a los bancos venezolanos, que entraron en crisis en 2009 y fueron obligados a desmontar las notas estructuradas por órdenes del  ministro Alí Rodríguez.  Luego de este desfalco, Merentes y Meléndez salieron del gobierno.

Pero al cabo de dos años, Chávez volvió a requerir de los servicios y talentos de Merentes para sortear las consecuencias de la crisis económica mundial del 2008, que afectaría de manera importante el precio internacional del petróleo y tendría un impacto directo sobre la cantidad de dólares que Venezuela dejaría de recibir para continuar con el tren de gastos que llevaba. Venezuela entraría en recesión.

Al designar a Merentes como presidente del Banco Central de Venezuela, la misma institución que él había bypaseado desde el Ejecutivo en ocasiones anteriores para cumplir con la voluntad del Presidente, era previsible que la autoridad monetaria central, en vez de meter en cintura el gasto, aflojaría los controles y permitiría que se imprimieran bolívares para financiar a PDVSA y a las empresas públicas. Y así sucedió.

En 2009 era claro que la situación económica del país iba por mal camino. El Gobierno optó por una devaluación camuflada a través de un sistema dual de cambio en el que sólo podían adquirir divisas a la tasa preferencial de 2,6 bolívares por dólar los que importaran bienes esenciales. El resto debía hacerlo a 4,3 bolívares por dólar. Pero la medida era insuficiente y el mercado permuta que el Gobierno permitía que existiera a través de casas de bolsa, y que contaba cada vez con más clientes, estaba tranzando al doble. 

A finales de 2009 y principios de 2010, el ministro Giordani, acompañado de Merentes en la foto, acusó a las casas de bolsa y firmas de corretaje de ser arte y parte del declive económico del país. Ordenó el cierre del mercado permuta y prohibió a las casas de bolsa transar bonos. Fuentes del Gobierno y corredores de bolsa afirmaron a la agencia de noticias Bloomberg, que hubo reuniones claves privadas, antes de que sucediera, entre Merentes y los dueños de las casas de bolsa. El presidente del BCV les había advertido a los corredores que bajaran el precio del dólar y lo mantuvieran. De lo contrario, habría consecuencias para sus negocios.

Las consecuencias no se hicieron esperar mucho. A principios de mayo, el BCV publicó las cifras de la inflación mensual. Los precios habían aumentado un 5,2 por ciento en el mes de abril y la inflación anualizada alcanzaba el 31,9 por ciento. Es decir, la economía venezolana estaba en su peor momento desde que Chávez había llegado al poder y había que señalar a alguien, distinto a los mimos ministros y el Presidente, de los efectos de su política fiscal y monetaria.

A los 10 días, el 17 de mayo de 2010, se reformó la Ley de Ilícitos Cambiarios, eliminando la petición que había hecho Merentes para que las transacciones con bonos quedaran exentas de la prohibición de comercializar divisas. De ahora en adelante,  los inversionistas solo podrían acudir a un nuevo mercado administrado por el Banco Central para sus transacciones. Pero las medidas fueron más allá. La Fiscalía decidió investigar a casi 50 casas de bolsa y llevó a juicio a 11 directivos, entre ellos los ejecutivos de la principal firma en el mercado de valores, Econoinvest.

Otro sistema perverso

Al mes de que se acabó el sistema de permuta para acceder a divisas, el gobierno en coordinación con Merentes creó el Sistema de Transacciones de Títulos en Moneda Extranjera (Sitme) que funcionaba a través del BCV. El mecanismo era el siguiente: quienes necesitaban dólares acudían a sus bancos, donde depositaban en bolívares lo equivalente a las divisas requeridas. Los bancos tramitaban entonces su solicitud ante el BCV, que emitía bonos que luego eran vendidos en el mercado internacional para obtener las divisas. El problema es que para obtener bonos y satisfacer una demanda de divisas que no podía abastecer, el país se endeudó sin medir las consecuencias.

Antes de que el Sitme cumpliera dos años, y cuando se empezaron a conocer denuncias de sobre facturaciones, importaciones falsas o inexistentes, el Gobierno lo eliminó. Según dijo el propio ministro de Finanzas, Giordani, quien paradójicamente autorizó todas las emisiones de deuda para alimentar el sistema, el “Sitme nació genéticamente perverso”. A través de este mecanismo, calculaba Giordani, se habían robado más de 20 mil millones de dólares.

Ante las declaraciones de Giordani, la bancada opositora en la Asamblea Nacional solicitó que se abriera una investigación y que se aclarara cual era la participación de Merentes en este nuevo escándalo. También se señalaba al hijo de Merentes,  Alejandro Merentes Lara, ex director de la Aduana en La Guaira, de ser parte del desfalco. “El presidente del BCV diariamente se reservaba un millón de dólares para él distribuirlo a su libre albedrío y quien lo manejaba era su hijo que no es funcionario público”, denunció en su momento el diputado de la Causa R, Américo De Grazia.

Hasta el momento no se han avanzado en las investigaciones y no se ha publicado la información de cuales fueron las empresas que se beneficiaron del acceso a las divisas del SITME, ni quienes recibieron divisas igualmente en el 2013 a través del otro sistema, Cadivi. Edmme Betancourt, quien remplazaría a Merentes en el BCV cuando éste fue nombrado ministro de Finanzas por el presidente Nicolás Maduro, también denunció que empresas de maletín se habían robado 20 mil millones de dólares por los sistemas de asignación de divisas. Luego de la denuncia, salió del cargo.

Mientras Merentes estuvo al frente de Finanzas, se especulaba que el Gobierno impulsaría nuevamente un mercado cambiario más flexible, se ajustarían los precios controlados para mejorar la escasez de ciertos rubros que estaba alcanzando cifras récord, y entablaría nuevamente puentes con el sector privado. Merentes era de los pocos funcionarios del Gobierno aún mantenía contactos con analistas del mercado internacional. Una vez uno de ellos acudió a una reunión y terminó de invitado al ensayo de salsa del matemático con su banda en las instalaciones del banco. 

Merentes no solo asumió la titularidad de Finanzas por unos meses, sino que además sustituyó a Giordani en la Vicepresidencia Económica, cargo que luego asumiría Rafael Ramírez. La salida de Giordani del viceministerio significaba una pérdida de poder para “El Monje”, quien continuó como ministro de planifcación hasta mediados de 2014, cuando renunció. A su salida publicó una dura carta contra el Gobierno en la que criticaba no solamente el liderazgo de Nicolás Maduro, sino también la corrupción, que previamente había denunciado, y los signos de “independencia” que estaban mostrando PDVSA y el BCV, dirigidos por Ramírez y Merentes, así también como decisiones tomadas en materia cambiaria y gasto público.

Merentes volvió al BCV,  su ¨templo”, que además de salvaguardar las reservas monetarias, que cada vez valen menos, invita de manera puntual y recurrente a gozar de un nutrido repertorio musical de orquestas y bandas que se presentan como parte de la programación cultural que ofrece a la comunidad. En lo que no está siendo tan puntual últimamente el director del BCV es en la presentación de informes de los indicadores económicos. El banco jamás había demorado dos meses para suministrar los resultados de inflación de junio y julio, que tradicionalmente se divulgan antes de los primeros 10 días de cada mes. El presidente del INE, que trabaja en conjunto con el BCV en la recolección y procesamiento de los datos de inflación, anunció que se estaba revisando la metodología para determinar la inflación mensual en Venezuela. El mutismo de la institución frente a las cifras, y de su locuaz Presidente han dado pie para especulaciones de que las cifras económicas, tras 14 años de revolución, no pueden cantarse.

El 10 de febrero de 2015, Merentes y el ministro de Economía, Rodolfo Marco Torres, anunciaron los detalles del nuevo sistema cambiario, cuyo cambio había anunciado el presidente Maduro, días atrás. La economía cosntará entonces de tres sistemas de cambios distintos, 6,30 para alimentos y medicinas; tasa Sical I y II fusionadas en uno solo; y el llamado Sistema Marginal de Divisas (Simadi), cuyo precio de la divisa será regulada por las propias fluctuaciones del mercado.

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