Poderopedia

Elías Jaua

17-12-1969

Fue ministro de Educación hasta el 4 de septiembre de 2018, cuando Nicolás Maduro designó en su lugar a Aristóbulo Isturiz. Vicepresidente de las Misiones Socialistas. Diputado a la Asamblea Nacional por el estado Miranda, abanderado por el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), para el periodo 2016-2021. Ex ministro para las Comunas y el Desarrollo Social, y ex vicepresidente para el Desarrollo Territorial, cargos que ocupó hasta el 26 de mayo de 2015. Dos días después, también fue destituido de la presidencia de la Corporación de Desarrollo de Miranda (Corpomiranda). Hasta el 2 de septiembre de 2014 igualmente se desempeñó como ministro de Relaciones Exteriores. Ostenta el cargo de vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela para la región central del país. En la elección regional de 2012 fue candidato a la Gobernación de Miranda, pero resultó derrotado por Henrique Capriles Radonski. Fue vicepresidente ejecutivo, ministro de la Secretaría y de Agricultura y Tierras. Es sociólogo graduado de la Universidad Central de Venezuela y con estudios en Ciencias Políticas, institución en la cual fue presidente del Centro de Estudiantes de Sociología, cuando era militante de la Unión de Jóvenes Revolucionarios (UJR), organización juvenil asociada al partido Bandera Roja. El 31 de octubre de 2016 calificó en una entrevista realizada por el programa Vladimir a la 1 de Globovisión como un acto de irresponsabilidad política la marcha convocada por la Mesa de la Unidad Democrática hacia el Palacio de Miraflores que tiene como objetivo que se vuelva a activar el referendo revocatorio suspendido después de que los tribunales penales de sietes estados de Venezuela dijeran que la recolección de firmas del 1% había sido un proceso fraudulento. También explicó que la marcha no está autorizada y que los organismos policiales del Estado deben estar atentos para evitar el conflicto entre los grupos oficialistas que se congreguen en el lugar. “La convocatoria es un acto de confrontación; constituye una amenaza contra la paz de Venezuela”, expresó. Durante una entrevista realizada el 12 de diciembre de 2016 por el programa Diálogo Con, transmitido por el canal Globovisión, dijo que el enjuiciamiento político del presidente Maduro por parte de la Asamblea Nacional sería “inconstitucional”, ya que esa decisión es potestad del Tribunal Supremo de Justicia. Fue designado para presidir la comisión presidencial sobre la Asamblea Nacional Constituyente, convocada el 1 de mayo de 2017 por el presidente Nicolás Maduro. “He designado una comisión para que vaya a oir, a consultar, para que lleve la propuesta a consulta de las bases populares de todo el sistema de elección”, sostuvo Maduro desde una concentración oficialista, por el día del Trabajador, en la avenida Bolívar de Caracas. Aristóbulo Isturiz, Hernán Escarrá, Isaías Rodríguez, Earle Herrera, Cilia Flores, Delcy Rodríguez, Iris Varela, Nohelí Pocaterra, y Francisco Ameliach también formarán parte de la comisión. El 22 de mayo durante una rueda de prensa anunció el inicio de la campaña de la Asamblea Nacional Constituyente. También dijo que la carta de la Fiscal de la República, Luisa Ortega Díaz responde a fines políticos. “Hemos recibido una carta de la fiscal Luisa Ortega Díaz donde expresa su opinión política respecto a la Asamblea Nacional Constituyente, nosotros consideramos que el único facultado para interpretar la Constitución es la Sala Constitucional del TSJ, por lo tanto hemos recibido la opinión de la doctora Ortega Díaz como una opinión política más de las muchas que hemos recibido durante este intercambio con sectores que comparten la iniciativa y con los que no la comparten”, expresó. El 26 de julio de 2017 se dio a conocer que fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Entre los cargos hay penalizaciones de carácter económico e individual. El 30 de marzo de 2018 fue sancionado por el gobierno de Panamá por ser considerado de alto riesgo por blanqueo de capitales, financiamiento del terrorismo y financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva. Tres meses después, el 25 de junio, fue sancionado por la Unión Europea y se le prohibió viajar a este territorio comunitario. También se activó la congelación de los bienes que pueda tener en la organización.

Elías
Jaua
Milano
Elías Jaua
17-12-1969
VENEZUELA
@JauaMiranda
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Perfil

Elías Jaua tenía 30 años de edad cuando ocupó el primer cargo en el gabinete de Hugo Chávez como titular de la Secretaría de la Presidencia. Era el año 2000 y para entonces no había transcurrido mucho tiempo de la época cuando era un dirigente de la izquierda radical en la Universidad Central de Venezuela, un estudiante revoltoso involucrado en protestas callejeras, uno de los universitarios que eran llamados “encapuchados y tirapiedras” como él mismo ha afirmado en entrevistas en las que ha dicho que esos términos se empleaban para criminalizar la lucha de él y de sus compañeros para lograr una revolución en el país.

Graduado en sociología en 1995 en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y con estudios en ciencias políticas en la Universidad Simón Bolívar (USB), logró escalar rápidamente a los más altos cargos del Estado. Vicepresidente ejecutivo, canciller, ministro de Agricultura y  de Economía Popular: esas posiciones figuran en el curriculum de quien también es vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela para la región central. Jaua se convirtió en uno de los cuadros de mayor confianza de Chávez e incluso hubo analistas que llegaron a especular que el líder de la denominada revolución bolivariana consideró el nombre del dirigente junto con el de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello como posible sucesor para darle continuidad a su proyecto político.

Activismo radical en la UCV

Jaua nació en Caucagua, estado Miranda, en 1969. Como universitario fue dirigente de la Unión de Jóvenes Revolucionarios (URJ) de Bandera Roja, una organización política que sólo en la década del noventa desistió de la lucha armada como una vía para cambiar el modelo político venezolano y, por lo tanto, permaneció ilegalizada por casi dos décadas. La operación dentro de centros de educación media y superior formó parte de una de las estrategias privilegiadas para captar militantes y atraer a miembros potenciales a través de grupos que servían como fachada.

Dentro de la UCV fue constituida la denominada Unidad 77 con ese propósito: el movimiento obtuvo incluso victorias electorales en instancias de representación de los alumnos entre ellas el Centro de Estudiantes de la Facultad de Sociología a cuya presidencia llegó Jaua. “Comencé a impulsar con mucha fuerza el movimiento estudiantil nacional para evitar que el país se siguiera hundiendo. En ese momento pensábamos que nuestra movilización iba a cambiar las cosas, pero recibimos como respuesta la represión, el asesinato de estudiantes amigos. Eso nos llevó a la conclusión de que no había democracia y hacía falta una revolución”, dijo en una entrevista reciente.

Jaua formaba parte de un núcleo de dirigentes que rechazaba el apoyo que Bandera Roja ofrecía al grupo de militares que preparaba un golpe de Estado contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez y que tenía a Chávez entre sus líderes. La organización tuvo enlaces con oficiales involucrados en la conspiración e incluso aguardó por la entrega de armas que nunca llegaron el 4 de febrero de 1992, fecha cuando se perpetró la fallida intentona.

El entonces estudiante se contaba entre quienes desconfiaban de los uniformados, de su filiación con ideas de izquierda y del giro que podían tomar los acontecimientos si accedían al poder. “Para ser honestos mi primera reacción fue oponerme, porque no me parecía posible que nos fuéramos a unir a esos militares que nos habían masacrado”, dijo en otra entrevista. En ella recordó el impacto que tuvo para él la llamada Masacre de Cantaura (el asesinato por parte de fuerzas militares y de inteligencia de 23 integrantes de Bandera Roja que se sumaron a la guerrilla  del grupo en el oriente del país en 1983) y la represión aplicada por el Ejército a sectores populares durante el Caracazo de febrero y marzo de 1989 (cuando pobladas en la capital y otras ciudades participaron en protestas violentas y saqueos a raíz de las severas medidas para aliviar la crisis económica)

La disidencia se materializó con la constitución de la Coordinadora Nacional Revolucionaria. Jaua pasó a dirigir en marzo de 1992 el Movimiento Ezequiel Zamora, un brazo juvenil para disputarle terreno a la URJ especialmente entre los estudiantes de educación media. Con el tiempo los papeles se invirtieron: la dirección de la organización se distanció del proyecto político que finalmente se convirtió en el chavismo y algunos de los cuadros que se habían alejado de la organización se aproximaron a los militares que habían insurgido. Muchos compañeros de Jaua en la Unidad 77 fueron luego llamados a ocupar cargos clave en ministerios donde el sociológo fue nombrado luego.

 

Chávez y el salto al MVR

 

No fue sino hasta 1996 cuando Jaua lima asperezas con Chávez. “Nos dimos cuenta de que había una corriente popular histórica en el seno de las Fuerzas Armadas y así comenzó todo. En 1996 me reuní por primera vez con Chávez en una pequeña oficina, en un carro azul, en muchos lugares. Él estaba vigilado y nosotros también”. El entonces teniente coronel había salido de la cárcel en 1994 gracias al indulto que le concedió el ex presidente Rafael Caldera. El recién graduado sociológo se transformó en 1997 en uno de los miembros fundadores del Movimiento V República, el partido que fue constituido como plataforma electoral del líder del 4-F para las elecciones del año siguiente, en las que obtuvo la victoria y el acceso al poder.  Desde entonces Jaua compartió el tiempo como profesor de las escuelas de Sociología y Comunicación Social de la UCV y como dirigente del nuevo partido.

 

Redactor de la Constitución

Jaua formó parte de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que redactó la Constitución Bolivariana de 1999. Fue escogido en la plancha –conocida como el Kino Chávez– que permitió a las fuerzas del gobernante recién electo contar con más de 95% de los 131 curules a pesar de haber obtenido en conjunto 65% de los votos, lo que fue permitido por las normas aprobadas para los comicios en los que se descartó la representación proporcional a favor de una elección directa uninominal. El ex miembro de Bandera Roja integró dos comisiones: la de relaciones internacionales y la de ordenamiento territorial y ambiente.

El sociólogo también fue segundo vicepresidente de la Comisión Legislativa Nacional. La instancia –conocida como el “Congresillo”– fue creada por la ANC como parte de un régimen de transición de los Poderes Públicos. En el decreto se ordenó, entre otras cosas, la disolución definitiva del Congreso de la República elegido de acuerdo con la Constitución de 1961 hasta que se integrara un nuevo Parlamento según los dictados de la Carta Magna de 1999. Del Congresillo formaban parte 21 constituyentes que fueron habilitados para decisiones que cambió el mapa institucional de la República en 2000: nombrar directamente a los integrantes del Tribunal Supremo de Justicia, del Consejo Nacional Electoral, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía y la Contraloría General de la República. La controversia fue inmediata, porque juristas cuestionaron, entre otros puntos, que no se siguieran los protocolos del texto constitucional recién aprobado en votación popular para hacer los nombramientos y que se le diera a un pequeño grupo de  personas la potestad de hacer esas designaciones. Quienes formaron parte del Congresillo argumentaron que contaban con poderes supraconstitucionales para hacerlo.

Carrera en el Ejecutivo

Fue nombrado ministro de la Secretaría en 2000 como se ha dicho. Dos años más tarde fue propuesto como embajador en Argentina, pero el gobierno de ese país le negó el placet. Jaua, a pesar  de su formación en sociología, recibió responsabilidades crecientes en el área económica en el equipo de gobierno. Primero como presidente del Fondo Intergubernamental para la Descentralización en 2003 y luego como fundador del Ministerio de Economía Popular en 2004, ­ dependencia que luego desapareció del organigrama gubernamental y se transformó en el despacho de Comunas.

En 2006, sin embargo, empezó una prolongada trayectoria como titular de un organismo clave: el Ministerio de Agricultura y Tierras. El funcionario se ha referido al momento cuando Chávez le pidió asumir el cargo: “Pensé que íbamos a pasar hambre, no es mi área yo soy sociólogo y politólogo”, confesó en una entrevista a El Universal en 2010. El presidente le respondió que el área requería precisamente de dirección política.

Ocupó dos veces el ministerio: la primera vez entre 2006 y 2010 (año en que el fue nombrado Vicepresidente de la República, por lo que le correspondió compartir temporalmente la titularidad de los dos cargos) y en 2012 (en el que igualmente desempeñó las dos posiciones de manera simultánea). Puede que ningún otro miembro del gabinete haya sido tan influyente en el área agropecuaria como él. Los resultados de las políticas en el sector hoy son materia de controversia nacional. El gobierno ha defendido, entre otros puntos, la lucha contra el latifundio y la toma estatal de grandes unidades agropecuarias para el beneficio de los campesinos que no disponían de tierras. Numerosos agricultores, ganaderos y analistas, sin embargo, han cuestionado la ejecutoria oficial a la que relacionan con una desmejora general de la productividad del campo y la agroindustria y con la exacerbación de la dependencia de las importaciones. Se calcula que las adquisiones fuera de las fronteras en rubros agrícolas y de alimentos fueron de aproximadamente 8 millardos de dólares en 2013, que aumentaron más de 200% desde comienzos de la década hasta ese año y que los índices de desabastecimiento en rubros clave se situaron en niveles cercanos a 28%. Ha habido además denuncias de corrupción asociadas a las importaciones como, por ejemplo, en productos como las semillas de papa.  Cuando lo nombró por segunda vez en el cargo, Chávez le pidió que se dedicara 99% al ministerio y solo 1% a la vicepresidencia como una instrucción que indicaba su preocupación por el desempeño de las áreas agrícolas y ganaderas.

La visibilidad de Jaua como número dos del gobierno fue aprovechada por el fallecido presidente para encomedarle a su discípulo la tarea de lanzarse a la gobernación de Miranda en las elecciones de diciembre de ese año y competir contra Henrique Capriles Radonski, quien tres meses antes había perdido el proceso presidencial contra el líder bolivariano. El reto era ocasionar una segunda derrota al opositor, para neutralizarlo totalmente como rival político. No pudo lograrlo y Capriles Radonski después de la muerte de Chávez se midió a Nicolás Maduro en una muy cerrada elección en la que el gobernador opositor denunció que sólo con la comisión de un fraude pudieron arrebatarle la victoria. Jaua quedó al frente de una institución denominada Corporación de Desarrollo del Estado Miranda que ha sido denunciada como una instancia que representa un gobierno paralelo para desacreditar a Capriles.

Jaua, meses después de perder la gobernación de Miranda, fue designado canciller. Fue, de hecho, el único ministro que Chávez designó desde La Habana, Cuba, mientras era tratado por el cáncer que le quitó la vida el 5 de marzo. El gobernante nunca pudo hablar del nombramiento que causó controversia porque se formalizó desde el exterior y bajo la presunción de que la situación de Chávez era tan grave como para que pudiera asumir decisiones de Estado como esa. Posiblemente el mayor reto de la gestión de Jaua se presentó en febrero y marzo de 2014. En ese período se presentó una ola de manifestaciones, cierres de calles, enfrentamientos y disturbios ocurridos, que dejó una treintena de muertos, más de 90 personas con medidas de privación de libertad, más de 1500 detenidos –la mayoría fue liberada aunque con medidas judiciales que les impedían regresar a las calles– y denuncias sobre torturas, tratos crueles y asesinatos perpetrados por cuerpos militares y policiales o por civiles armados que actuaron en complicidad con agentes del Estado. Ban Ki-Moon, secretario general de Naciones Unidas, urgió a las autoridades venezolanas a escuchar a los manifestantes  e invitó a Jaua a expresar la posición del Estado. El canciller dio un discurso a finales de febrero ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU después de recibir la invitación. En sus palabras no reconoció que se hubiese dado una sola manifestación pacífica en el período; negó que el malestar social estuviera en el origen de las protestas; atribuyó a “grupos entrenados” una ofensiva para derrocar al gobierno y aseguró que los funcionarios del orden habían actuado de acuerdo con los principios del uso proporcional de la fuerza salvo en tres casos sobre los cuales no aportó ningún detalle.

El 2 de septiembre de 2014 Jaua aplaudió afablemente cuando el presidente Nicolás Maduro lo designó como vicepresidente para el Socialismo Territorial, un cargo creado para él, y ministro de Comunas y Desarrollo Social. Su cargo de canciller lo ocupa desde entonces el expresidente de Petróleos de Venezuela y exministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez. 

Los estudiantes de las nuevas generaciones le han recordado a Jaua que ellos han sido víctimas de acciones represivas por su participación en protestas contra los gobiernos de Chávez y Maduro tal como él denunció que le ocurrió en su época. El sociólogo ha dicho que considera a esos universitarios como agentes conspiradores y portadores de agendas antipatrióticas. En 2009, por ejemplo, dijo que una huelga de hambre liderada por universitarios a favor de la liberación de un grupo de personas a las que consideraban presos políticos “no era legítima”: “Ellos no son la continuidad histórica de la lucha, porque el movimiento estudiantil venezolano desde 1928 está caracterizado por el antiimperialismo y estos muchachos son pitiyanquis”. Una palabra que utilizan, al igual que tirapiedras en otros tiempos, como comodines del lenguaje.

Días después del homicidio del diputado oficialista Robert Serra, Jaua publicó una columna en la que advertió que la muerte del parlamentario había dado pie a "días peligrosos". Afirmó que el suceso agitaba "la ira y el sentimiento de venganza hacia los otros". El día anterior líderes de colectivos de Caracas habían sido asesinados durante un operativo del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

La niñera en Brasil

El 24 de octubre de 2014 una niñera que laboraba para la familia Jaua, Jeanette Anza, fue detenida por autoridades brasileñas en el aeropuerto Internacional Guarulhos, en Sao Paulo, por portar un arma de fuego dentro de su equipaje, presuntamente propiedad del ministro. “Hago constar que la ciudadana venezolana Yaneth Anza, es trabajadora de mi confianza y cuida directamente y a diario a mis dos hijas (…) Antes de su viaje, le solicité que trajera consigo un maletín de trabajo, de uso personal, que contiene documentos, también le solicité que sacara del mismo el arma mencionada”, explicó Jaua a través de una carta, de acuerdo con una publicación del portal O Estado de Sao Paulo. Una semana después, Anza fue puesta en libertad tras la admisión de un recurso de amparo.

Sin embargo el proceso contra la niñera continuó, así como los problemas del ministro en Brasil. El 17 de noviembre el Ministerio Público Federal de Brasil pidió explicaciones al gobierno de la presidenta Dilma Rousseff por la supuesta participación de niños y adolescentes brasileños en las brigadas de comunicación de Venezuela. De acuerdo con noticias publicadas en esa nación, Jaua sería el responsable de reclutar niños brasileños desde 2011 con el fin de que participen en las brigadas de comunicación.

El 26 de mayo de 2015, Jaua salió del Ministerio de Comunas para "irse a las catacumbas del pueblo". Su posición en la cartera la tomó Rosangela Orozco. Del mismo modo, fue sustituido en la Vicepresidencia del Socialismo Territorial por el también ministro de transporte terrestre, Haiman El Troudi. Los movimientos se dieron en un contexto en el que el jefe de Gobierno del Distro Capital, Ernesto Villegas también fue relevado de sus funciones de cara a las elecciones parlamentarias de 2015. Dos días después, Jaua también fue destituido de la presidencia de la Corporación de Desarrollo de Miranda (Corpomiranda).

El 1 de mayo de 2017, desde una concentración oficialista por el Día del Trabajador, en la avenida Bolívar de Caracas, Nicolás Maduro convocó una Asamblea Nacional Constituyente. “He designado una comisión para que vaya a oír, a consultar, para que lleve la propuesta a consulta de las bases populares de todo el sistema de elección, que estará presidida por el constituyente Elías Jaua”, sostuvo  Maduro. 

 

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