Poderopedia

Sergio Muñoz

10-02-1957

El asesinato de Tucapel Jiménez, el escándalo de las cuentas secretas de Augusto Pinochet en el Banco Riggs y los abusos a menores de Claudio Spiniak, son algunos de los procesos investigados por el nuevo presidente de la Corte Suprema, el más joven del máximo tribunal. Su prolijidad y amplia trayectoria lo catapultaron a la cima del poder judicial, uno de los tres cargos más importantes de la República. En los últimos años, Muñoz además encabezó la tercera sala constitucional de la Corte Suprema. Durante su gestión, fueron paralizados millonarios proyectos energéticos y mineros, como la central termoeléctrica Castilla que le valieron las felicitaciones del Presidente Sebastián Piñera. Además, a principios de 2013 congeló las alzas unilaterales de los planes de las isapres.

Sergio Manuel
Muñoz
Gajardo
Sergio Muñoz
10-02-1957
CHILE
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Perfil

Apenas tenía 41 años en 1998, cuando fue designado ministro de la Corte de Apelaciones; en 2005, a los 48 años, se convirtió en el supremo más joven del máximo tribunal y ahora, a los 56, es el presidente de menor edad en la historia de la Corte Suprema.

Se hizo famoso tras resolver en sólo 12 meses el caso Tucapel Jiménez, el mismo que permaneció sin avances durante 17 años en manos del ministro Sergio Valenzuela Patiño.  El escándalo de las cuentas secretas de Augusto Pinochet en el Banco Riggs y los abusos a menores de Claudio Spiniak, son otros de los procesos investigados por el nuevo presidente de la Corte Suprema.

Su prolijidad y amplia trayectoria lo catapultaron a la cima del poder judicial, uno de los tres cargos más importantes de la República. En los últimos años, Muñoz además encabezó la tercera sala constitucional de la Corte Suprema. Durante su gestión, fueron paralizados millonarios proyectos energéticos y mineros, como la central termoeléctrica Castilla que le valieron las felicitaciones del Presidente Sebastián Piñera. Además, a principios de 2013 congeló las alzas unilaterales de los planes de las isapres.

Nacido por casualidad en Villa Alegre, pueblo ubicado en la Provincia de Linares, su niñez la pasó en San Javier, donde estudió hasta sexto básico; luego séptimo y octavo los realizó en el Liceo Blanco Encalada de los Hermanos de La Salle de Talca y  los secundarios en el Internado Nacional Barros Arana de capital, desde allí ingresó a la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

 

TRABAJÓLICO

Esta Escuela en la que se formó, también selló su carácter. “Es la más exigente del país, y eso te marca y te da una connotación especial. Además, es una continuación del colegio, en el sentido de que los alumnos tienen toda la libertad al actuar como universitarios, pero con profesores que te conocen, dedicados, preocupados de que los estudiantes aprendan. En esa escuela todos nos ubicábamos, de todas las generaciones. Y obvio que la confraternidad y el compañerismo marcan”, aseguró a La Tercera.

El matutino agrega que Muñoz “no es de los que llegan al alba a la Suprema, como algunos ministros mayores que ya a las 6.30 a.m. están en su oficina. El aparece a las 7.50 y se queda hasta que ha terminado todo. Varias veces cuando llega al estacionamiento, el único auto que aún permanece es el suyo. Llegar a su casa no implica el fin de la jornada. Sus subalternos pueden recibir instrucciones a horas tan extraordinarias como las dos o tres de la madrugada”.

Todos saben que como presidente de la Suprema ese rasgo, más que atenuarse, se puede agudizar. “Él va a estar encima de ti, te va a respirar en la oreja, va a vigilar que hagas tu pega. Pueden existir otros ministros trabajólicos, pero él tiene demasiadas de esas características juntas. Es proactivo, trabajador, incansable y obsesivo. Y, además, es joven, entonces tiene energías de sobra para preocuparse de todo”, agrega a La Tercera una funcionaria judicial, que también pide no ser identificada.

Según su curriculum oficial, Muñoz forma parte del Poder Judicial desde 1982, cuando se incorporó al 3° Juzgado del Crimen del puerto como oficial segundo. Luego se desempeñó como Juez Suplente en el Juzgado de Letras de Putaendo y de Los Andes hasta el 1 de marzo de 1988, así lo señala su perfil de Wikipedia.

Designado Relator Interino de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, hasta el 19 de diciembre de 1989 cuando es trasladado a la capital como Relator Titular de la Corte de Apelaciones de San Miguel, permaneció en aquel puesto hasta el 15 de julio de 1994 cuando fue designado Juez Titular del Duodécimo Juzgado del Crimen de Santiago hasta el 1 de marzo de 1996 en que asciende a Relator Titular de la Corte Suprema, que le permitió ser declarado Ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago el 19 de diciembre de 1998.

Su labor le valió que el Presidente Ricardo Lagos lo designara el día 13 de septiembre de 2005 como Ministro de la Corte Suprema de Justicia hasta el 10 de febrero de 2032 fecha de su jubilación y encabezó en los últimos años la Tercera sala del tribunal máximo del país que paralizó multimillonarios proyectos energéticos y mineros por vulnerar normas ambientales.

Tras la aprobación por amplia mayoría en el Senado, juró ante el Pleno de Ministros de la Corte Suprema de Justicia el 18 de octubre de 2005, ante la ovación de sus ex colegas de la Corte de Apelaciones, familiares y amigos.

El 2008 fue designado por el Poder Judicial como Ministro del Tribunal Calificador de Elecciones, siendo electo como Presidente del mismo hasta el 2012.

 

CASOS EMBLEMÁTCIOS

Según Ciper, en solo tres años Muñoz logró lo que su colega Sergio Valenzuela Patiño no hizo en 17 años: resolver el crimen de Tucapel Jiménez,  ejecutado el 25 de febrero de 1982 por el mayor (r) Carlos Herrera Jiménez, condenado a presidio perpetuo en el penal de Punta Peuco; dictar 12 condenas a los máximos mandos y agentes de la DINE y CNI; y reconstituir el organigrama de la CNI. Precisamente, es esa investigación de la estructura represiva la que le permitió con posterioridad armar el rompecabezas de otros crímenes. En 2002, se hizo cargo de 20 investigaciones de derechos humanos y los medios de comunicación lo comenzaron a llamar “el súper ministro”.

Conocido entre sus pares como un juez extremadamente independiente, perfeccionista, trabajólico, imparcial y de carácter fuerte, y con una gran capacidad investigativa que lo llevó a carear simultáneamente a 20 implicados en el asesinato de Tucapel Jiménez, a quienes fotografió y grabó durante el procedimiento. Modus operandi con el que debutó en un poder que a fines de 1999 aún no lograba sacarse la carga de responsabilidad por las graves acciones y omisiones cometidas durante la dictadura de Pinochet.

Más tarde le correspondió investigar otros casos mediáticos, tales como los procesos contra la supuesta red de pedofilia en la que estaba involucrado el empresario Claudio Spiniak (hoy en libertad) y el escándalo de las cuentas secretas de Augusto Pinochet en el Banco Riggs de Nueva York, sumando numerosas peticiones de desafuero en contra el fallecido general.

Muñoz resalta, entre otras sentencias, por el fallo que a principios de 2013 congeló las alzas unilaterales de los planes de las isapres. “La resolución de los ministros Muñoz, Héctor Carreño, Pedro Pierry, María Eugenia Sandoval y el abogado integrante Arnaldo Gorziglia, provocó una dura reacción en la Asociación de Isapres, cuyos directivos no podían entender cómo después de más de tres décadas se ponía en cuestión un mecanismo usual de esas instituciones privadas”, publica Ciper.

También es recordado por la resolución que frenó, en 2012, la construcción de la central termoeléctrica Castilla.

Ciper da cuenta “que la alegría de los pescadores y habitantes de la localidad de Totoral, en la Región de Atacama, fue explícita cuando se enteraron que la Corte Suprema había acogido su recurso contra la Resolución de Calificación Ambiental que aprobó la construcción de un puerto y la central Castilla. Así, el fallo paralizó una inversión que ascendía a US$5.000 millones”.

Según sus detractores, Muñoz se ha convertido en el “artífice de una nueva forma de entender las leyes del rubro”, dejando en entredicho la estructura actual basada en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (Seia).

 

MINISTRO DE LA CORTE SUPREMA

El sucesor del ministro Rubén Ballesteros, fue elegido Presidente de la Corte Suprema el 18 de diciembre de 2013 en una votación a mano alzada entre los miembros de la Corte, tal como lo establece el Poder Judicial. Su elección era un secreto a voces entre los jueces. Prueba del consenso que generaba fueron los 16 de 17 votos que obtuvo de sus pares para transformarse en la nueva cabeza del máximo tribunal, desde el 6 de enero de 2014 hasta 2015.

El escenario que afrontará el juez Muñoz al mando del Poder Judicial, sin embargo, estará marcado, según expertos consultados  por La Tercera, por dos ejes centrales: la creciente judicialización de demandas de salud, educación y medioambiente, y la relación que mantendrá el Poder Judicial con el nuevo gobierno.

Ciper señala que al ser elegido presidente, Muñoz  debería, a pesar de su conocido perfil díscolo, “navegar con el timón de la Suprema de acuerdo a una hoja de ruta muy bien delineada. Pero todos saben que no llegará a la presidencia para marcar el paso. Cambios habrá, innovaciones también y nuevas exigencias para todos. Para ello cuenta con una experiencia que pocos tienen en el manejo interno, la que profundizó en su paso por la Corporación Administrativa del Poder Judicial y en el Tribunal Calificador de Elecciones, entidad que presidió entre 2008 y 2012. Y también con un ritmo que pocos pueden seguir, lo que grafica su imbatible récord de eficiencia”.

 

CRITICAS A BACHELET

Muñoz hizo noticia a fines de 2013 al criticar al gobierno anterior de la presidenta electa, Michelle Bachelet, por el rol de las fuerzas armadas tras el terremoto y maremoto del 27 de febrero de 2010.

"No se dispuso perentoriamente que las Fuerzas Armadas participaran en las actividades propias de colaboración que le facultaba la ley", dijo durante la votación en que se debía decidir si el Estado indemnizaría a los comerciantes víctimas de saqueos.

Las críticas del ministro se presentan en el fallo del máximo tribunal del país, donde se rechaza la demanda de indemnización de perjuicios presentada por un grupo de pequeños comerciantes de la comuna de San Pedro de la Paz, por la supuesta responsabilidad del Estado en los destrozos y saqueos de sus locales tras la catástrofe.

Radio Bío Bío informó en la oportunidad que Sergio Muñoz fue el único voto disidente en la resolución, acusando a la entonces mandataria de no prevenir ni tomar medidas oportunas ante los hechos delictuales.

“La autoridad civil tenía el deber de adoptar de manera inmediata el máximo de medidas extraordinarias a fin de superar los efectos de esos hechos excepcionales, para lo cual debía hacer uso de sus facultades de dirección y coordinación de los servicios públicos, como, además, ciertamente tener presente la posible comisión de hechos delictuales”, indicó el ministro.

Agrega que no obstante se dictó oportunamente un decreto que señalaba como zona afecta a la región del Bío Bío, “éste contiene una omisión significativa: no se dispuso perentoriamente que las Fuerzas Armadas participaran en las actividades propias de colaboración que le facultaba la Ley N° 16.282″.

“Dicha omisión importa un defectuoso funcionamiento del servicio”, explicó Muñoz, lamentando que en cambio se adoptaron “medidas insuficientes que no fueron capaces de resistir ni previeron la presión ejercida por personas en condiciones de caos, que produjeron la afectación de los bienes de los actores”.

 

SU RELACIÓN CON LA PRENSA

Su relación con la prensa la califica de amor y odio. “En algún momento intenté llevar una mejor relación con los medios, pero éstos no respondieron. Durante el caso Spiniak, les pedí que fueran responsables con los nombres que lanzaban, porque cada arista que ellos publicaban tras oír un comentario en una comida, yo tenía que investigarla. Si hubieran tenido una fuente fidedigna, les creo. Pero muchas veces se remitían a fuentes que nadie sabía en verdad quiénes eran, entonces estábamos todos en situación de ser investigados”, declaró a La Tercera.

A renglón seguido agregan que Muñoz intentó frenar los rumores reuniéndose con los periodistas a diario o día por medio, pues entendió que la gente requería información. “Pero ellos no cumplieron su parte y siguieron lanzando rumores. Terminé con las rondas de prensa, porque podía pensarse que quien filtraba informaciones era yo”, comenta.

Su otro encontrón fue a propósito del caso Riggs. “Un día estaba interrogando a un militar, quien al salir no quiso contestar preguntas de la prensa. Por el acoso, fue golpeado por un camarógrafo, volvió a mi oficina y me mostró un corte y hematomas; estaba muy afligido. Ahí, en altavoz y sin perjuicio de que me filmaran, saqué a todos los periodistas del patio. No volví a conversar con la prensa. Después de eso viví un acoso”, dice, recordando las miles de fotografías y registros fílmicos que se hicieron de él, subiéndose al auto, bajándose, caminando hacia su oficina. “Un fotógrafo, tiempo después, me confesó que tenía órdenes de fotografiarme cada vez que me veía. Era una exageración”, cuenta al matutino.

Sin embargo, señala que ahora que es presidente de la Suprema será distinto. “Apenas me nombraron, me dijeron que había varios medios interesados en una entrevista, que yo eligiera y le diera la exclusividad a uno, y que después cerrara las compuertas. Dije que no. Yo voy a establecer un trato igualitario con la prensa. Cuando hablo de inclusión e igualdad en mis fallos es porque de verdad creo en esos valores. Cuando defiendo la libertad de expresión de los medios, también hablo en serio. Yo no podría tener una conducta contraria a lo que he dicho con anterioridad. He dado entrevistas a todos; claro que lo malo es que me preguntan lo mismo”, afirma.

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