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Agustín Edwards

24-11-1927

Empresario y periodista. Heredero de uno de los grupos económicos más antiguos de Chile y actual propietario de El Mercurio S.A.P., impresor del influyente diario “El Mercurio”, y de los diarios "Las Últimas Noticias", el vespertino "La Segunda" y 19 diarios regionales. Al actual presidente de Fundación Paz Ciudadana, se le acusa de haber participado en la promoción del Golpe de Estado en contra del presidente Salvador Allende, estando acreditado el hecho de que El Mercurio recibió financiamiento de la CIA con la anuencia del gobierno de Richard Nixon con el objeto de desestabilizar el gobierno de Allende. También se le imputa haber impuesto a sus medios una línea editorial que justificaba, o a lo menos callaba, los atropellos a los derechos humanos cometidos durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Agustín Iván Edmundo
Edwards
Eastman
Agustín Edwards
24-11-1927
CHILE
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Perfil

Empresario y periodista. Heredero de uno de los grupos económicos más antiguos de Chile y actual propietario de El Mercurio S.A.P , impresor del influyente diario “El Mercurio”, y de los diarios "Las Últimas Noticias", el vespertino "La Segunda" y 19 diarios regionales.

Al actual presidente de Fundación Paz Ciudadana, se le acusa de haber participado en la promoción del Golpe de Estado en contra del presidente Salvador Allende, estando acreditado el hecho de que El Mercurio, junto con otros medios de comunicación chilenos, recibió financiamiento de la CIA con la anuencia del gobierno de Richard Nixon con el objeto de desestabilizar el gobierno de Allende. También se le imputa haber impuesto a sus medios una línea editorial que justificaba, o a lo menos callaba, los atropellos a los derechos humanos cometidos durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Desde 1982 Edwards Eastman preside el directorio de El Mercurio S.A.P. e integra el consejo directivo de la mayoría de sus empresas. “El enorme retrato al óleo de su abuelo Agustín Edwards Mac-Clure, fundador de El Mercurio de Santiago, observa al nieto en su oficina. Dicen que su sombra ha sido durante toda su vida el gran fantasma del quinto de los Agustines”, señala María Olivia Mönckeberg en su libro “Los Magnates de la Prensa”.

Ejerció como reportero para el International Herald Tribune de París, y The Times de Londres, luego de lo cual regresó a Chile para incorporarse a la empresa periodística de su familia, El Mercurio S. A. P., donde trabajó primero en la sección internacional, siendo posteriormente nombrado editor asistente de los vespertinos La Segunda y Las Últimas Noticias. En 1956, tras la muerte de su padre, asumió como presidente de la empresa.

Se le acusa de haber participado en la promoción del golpe de Estado en contra del presidente Salvador Allende, estando acreditado el hecho de que El Mercurio, junto con otros medios de comunicación chilenos, recibió financiamiento de la CIA con la anuencia de Henry Kissinger con el objeto de desestabilizar el gobierno de Allende.

También se le imputa haber impuesto a sus medios una línea editorial que justificaba, o a lo menos callaba, los atropellos a los derechos humanos cometidos durante la dictadura de Augusto Pinochet.

De hecho, no fue hasta mucho después de la publicación del "Informe Rettig" en 1991, que El Mercurio abandonó la utilización del calificativo de "presuntos detenidos desaparecidos" para referirse a víctimas de violaciones a los derechos humanos. Esto a propósito del caso Caravana de la Muerte.

En una entrevista del año 2000, Edwards se defiende de la acusación diciendo: “Creo, sinceramente, que siempre nos esforzamos por informar lo que ocurría. Pero existían limitaciones muy serias que ningún medio pudo superar”.

 

LA FAMILIA EDWARDS

Según Mónica Echeverría, autora del libro "Cara y sello de una dinastía", la familia Edwards ha tenido activa participación política en la historia de Chile. Tres son los hechos más relevantes en que esta dinastía, comandada por el Agustín de turno, influyó en el curso de las situaciones políticas:

1.- La revolución de 1891: Edwards Ossandón financió, desde el autoexilio, gran parte de la revuelta en contra del Presidente Balmaceda.

2.- El primer gobierno de Carlos Ibáñez del Campo: La familia Edwards actuó en contra del primer mandato de Ibáñez, también desde el autoexilio.

3.- El gobierno de Salvador Allende: Es el hecho más conocido de intervención de la familia Edwards. Desde el autoexilio en Estados Unidos maquinó la constante propaganda en contra de la Unidad Popular.

El primer Edwards en pisar tierra chilena fue Jorge Edwards Brown, un joven cirujano de 24 años que venía en un barco de contrabando desde Inglaterra en 1808. Según el historiador y académico de la Universidad Alberto Hurtado Ricardo Nazer, George provenía de "una familia corriente en Inglaterra". Asimismo, aclara que la dinastía comenzó cuando el patriarca "se instaló en La Serena, se casó con una mujer de la aristocracia y tuvieron un hijo: Agustín Edwards Ossandón, quien llegó a ser el hombre más rico en la historia republicana de nuestro país. Entre 1830 y 1878 formó una fortuna como banquero, especulador y empresario minero".

El primer Agustín se casó con Juana Ross y de ese matrimonio nació el segundo de la dinastía, Agustín Edwards Ross, quien fue el único heredero al morir a temprana edad su hermano. Agustín II, más que enfocarse en ganar dinero como su antecesor, se dedicó a consolidar un poder político y decidió establecerse en Santiago para tener el prestigio social que buscaba. En esa tarea de tener control político, según Nazer, Edwards Ross compró fundos (para controlar votos de los campesinos) y El Mercurio para tener incidencia en la opinión pública. Agustín Edwards Mac Clure tomó el relevo tras su muerte. El historiador explica que esta generación, en general, se dedicó a vivir del prestigio y el dinero ganado por sus antecesores. Vivieron en Europa. Como el costo de vida era tan alto, hipotecaron algunas propiedades. Con los problemas del siglo XX, en 1920 perdieron la mitad del banco de la familia y casi el diario, en medio de peleas entre hermanos.

Edwards Mac Clure murió en 1941 y dejó sólo un hijo de descendencia: Agustín Edwards Budge, quien se casó con María Isabel Eastman Beéche y tuvieron cuatro hijos. Agustín, Sonia, Roberto y Marisol.

Al ascender Allende a la presidencia , los Edwards se autoexilian a Estados Unidos, Sonia la la hermana díscola se queda en Chile, y Agustín comienza a fraguar los planes para derrocar al gobierno.

Sonia, quien falleció 2003, según algunas fuentes fue cercana a Allende, colaboradora del MIR y protagonista de un triste episodio digno de teleseries. Era bella y deportista, siempre desordenó el esquema de su hermano Agustín, quien, gracias a la cultura de mayorazgo arraigada en la familia, tenía el "deber" de mover todos los hilos del clan, desde la rutina doméstica hasta los negocios. Pese a la oposición de su hermano, Sonia ingresó, a comienzos de los '60, a la Escuela de Sicología de la Universidad de Chile.

La Nación Domingo consigna que con un fracaso matrimonial y dos hijos a cuestas (Nicolás y Dominique Berthet), la rebelde joven se impuso la misión de sacar la carrera adelante y, de paso, romper la burbuja en que había crecido. En el libro "Cara y sello de una dinastía", su autora Mónica Echeverría cuenta que para Sonia no fue fácil insertarse en un medio en que había mucha gente que criticaba la línea editorial de El Mercurio. A sus compañeros tampoco les caía bien que arribara al campus en autos lujosos. Tenía problemas en sus dos mundos. Sin embargo, con el tiempo, pudo acoplarse a la vida universitaria y generó importantes lazos de amistad, sobre todo con alumnos de pensamiento de izquierda. Renegando de su abolengo, Sonia, según la investigación de Echeverría, luego se incorporaría al MIR.

En esos años se enamoró profundamente de su compañero Alfredo Carmona. Al quedar embarazada, Agustín obligó a su hermana a que viajara a Inglaterra para ocultar esta situación, que consideró bochornosa. La familia la internó en una clínica en Londres, donde dio a luz a una niña. Al despertar, Sonia se enteró de que Agustín se había llevado a la guagua y la había dejado a cargo de una nodriza. Sobre este episodio, Mónica Echeverría explica a La Nación Domingo que "Sonia fue una víctima más de Agustín Edwards. Le quitó su hija. Eso todos lo saben".

El matutino agrega que Sonia regresó con esa terrible amargura a Chile. Por años tuvo que resignarse ante el cruel mandato de su hermano. Muy afectada sicológicamente, recurrió a su nueva pareja para dar con el paradero de su hija. Así dio con ella en un orfanato en Londres. María Carolina Carmona Edwards se reencontró con su madre a los cuatro años de edad.

El episodio la marcó. En plena Unidad Popular, mientras Agustín mantenía contactos con la administración de Richard Nixon para que Estados Unidos ayudara a hacer trastabillar el gobierno de Salvador Allende, Sonia apoyaba públicamente la posibilidad de estatizar El Mercurio, participando incluso en la histórica toma del edificio de Morandé con Compañía, acto que fue convocado en protesta por la línea editorial impuesta por su hermano y director.

"El Mercurio miente y sigue mintiendo", declaró Sonia en esos agitados días tras el despido de un grupo de periodistas sin razón aparente. La defensa no era un antojo: la díscola Edwards pertenecía al Frente de Trabajadores Revolucionarios de los Medios de Comunicación en representación de los empleados del diario de su familia. Los vínculos de Sonia Edwards con la izquierda incluso se mantendrían durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Roberto, el único hermano vivo de Agustín es muy distinto a él: es artista, fotógrafo de modas y gestor de Los Cuerpos Pintados. Ha declarado que fue a la Escuela Militar por su cuenta para arrancarse de su casa y por eso “no es muy hincha de Pinochet”. En 1957, al morir su padre heredó la Editorial Lord Cochrane, y fundo con ella en 1967, Revista Paula, una publicación que en su tiempo representó los ideales de las mujeres que querían más libertades en Chile. En 1994 vendió el 52, 2% de la editorial a la compañía norteamericana RR. Donnelly Holdings Inc y Compañía. Él se quedó con revista Paula y otras publicaciones, como Publiguías y Turistel. Pero en 2003 vendió los tres medios a Copesa de Alvaro Saieh, la competencia de su hermano Agustín, con quien, ha declarado, no tiene mucha relación. “Me da pena. Tomamos caminos totalmente distintos en la vida. Yo lo respeto a él, pero nos hemos alejado mucho. Me da mucha pena, porque es mi hermano”, declaró a The Clinic en 2009.

Roberto era muy cercano a la otra hermana del clan, Marisol: “Mi hermana Marisol tenía dos años de diferencia conmigo y yo creo que mi amor por las mujeres viene de ahí, porque nunca he querido a nadie como a ella. Por eso le puse Marisol a mi hija mayor. Se murió a los 22 años, cuando dio a luz a su hijo. Eso me marcó mucho. Altiro me quería casar con alguna mujer, pero nadie le llegaba ni a los talones. Empecé a salir con todas las amigas de ella”, confidenció en la misma entrevista.
 

LOS EDWARDS EASTMAN

Agustín V está casado con María Luisa (Malú) del Río Fernández, con quien tiene 6 hijos: Agustín, Isabel, Carolina, Cristián, Andrés y Felipe. Agustín VI es vicepresidente ejecutivo y director de las Las Últimas Noticias, Isabel integra el directorio y trabaja en El Mercurio al igual que Carolina, Felipe, vicepresidente ejecutivo de La Segunda y Cristián, vicepresidente de El Mercurio S.A.P.

Agustín Edwards Eastman asumió la presidencia de El Mercurio en 1958, cargo que ocupa hasta hoy. Nació en París, el 24 de noviembre de 1927. Sus estudios primarios los realizó en el Heatherdown School de Inglaterra y en el Grange School de Santiago.

Luego, durante tres años tomó cursos de Derecho en la Universidad de Chile, período en que alternó el estudio con su trabajo en la sección internacional de El Mercurio.

En 1949 se graduó de la Academia Woodrow Wilson de Estudios Públicos e Internacionales de la Universidad de Princeton, Estados Unidos. Allí obtuvo la distinción A.B. Cum Laude en virtud de su memoria "Anarquía y autocracia". Gracias a estos honores, obtuvo trabajo en el Herald Tribune de París y luego en The Times de Londres.

Al regresar a Chile, se dedicó a trabajar en la empresa familiar. Cuando asumió la presidencia Salvador Allende en 1970 se autoexilió a Estados Unidos, estuvo en ese país hasta 1975. Durante este tiempo se desempeñó como vicepresidente de Pepsico INC y presidente de Foods International, empresa subsidiaria de The Pepsi Company.

De vuelta a Chile, asumió la dirección del diario en 1982.

"Agustín Edwards Eastman, actual controlador de El Mercurio, perdió el Banco de A. Edwards en los '80, y si en la dictadura no le hubieran pagado sus deudas, también posiblemente hubieran perdido El Mercurio, sentencia el historiador Ricardo Nazer en La Nación.

 

EL GOLPE DE ESTADO Y SUS VÍNCULOS CON LA CIA

Lo dijo el poderoso ex secretario de Estado Henry Kissinger: una visita de Agustín Edwards a Washington gatilló la decisión de Richard Nixon de apoyar un Golpe de Estado en Chile. Lo escribió Kissinger en su biografía y lo rescató el director del National Security Archive, Peter Kornbluh, en su libro The Pinochet File (elegido el libro del año por Los Ángeles Times en 2003). El volumen reconstruye la historia secreta del golpe a partir de archivos de la CIA. Una historia en la que el dueño de El Mercurio juega un rol importante.

“El propietario de El Mercurio supo sacar ventajas de Estados Unidos en favor de su empresa, para variar en crisis también, cuando asumió Salvador Allende por mala gestión endémica. O sea, mató dos pájaros de un tiro: entre 1970 y 1973 convenció a la administración Nixon para intervenir en Chile y obtuvo de la CIA un millón 965 mil dólares, unos 8,5 millones de dólares de hoy”, así lo consigna El Periodista en un artículo a propósito del lanzamiento del libro de Kornbluh.

El mismo medio señala que los esfuerzos de Edwards por entusiasmar a EE.UU. para impedir que Allende asumiera el mando de la nación el 4 de noviembre de 1970, y luego para derrocarlo, una vez instalado en la presidencia, absorben el capítulo "The El Mercurio File" del libro. Kornbluh consiguió "documentos confidenciales que aportan nuevas luces sobre cómo la CIA utilizó un diario para fomentar un golpe". El autor de la investigación dirigió el "Proyecto Documentación Chile" en los Archivos Nacionales de Seguridad que recopiló la Universidad George Washington, dedicada por años a publicar y clasificar documentos secretos "desclasificados" de todas las agencias del gobierno de EEUU.

Según Seymour Hersh, en su libro "El Precio del Poder", un día antes de elegido Allende el embajador Edward Korry cablegrafió desde Santiago que Edwards le dijo "haber invertido todo sus ganancias de años en nuevas industrias y modernización que se estropearían si Allende ganara". Korry apostaba a que al día siguiente vencería Jorge Alessandri, pero ganó la Unidad Popular con el 36,3 por ciento. Días después, Edwards llamó al jefe local de la CIA en Santiago, Henry Hecksher, para obtener una reunión más privada con Korry, fuera de la embajada. Korry evoca: "...quiso hacerme sólo una pregunta: `Militarmente, ¿hará algo el gobierno de EEUU -directa o indirectamente?'". Hacer algo militar directamente significa invasión. Korry dice hoy que "mi respuesta fue ¡No!".

Cabe consignar que por esos años Edwards era uno de los más ricos de Chile, con negocios bancarios, seguros, bebidas y una larga lista de empresas. Con la desclasificación de miles de archivos secretos de la CIA y de la Casa Blanca ahora existe un valioso banco de datos para comprender mejor cómo el dueño del pretendido émulo latinoamericano del The New York Times colaboró en fomentar el Golpe.

El Periodista señala que Edwards voló a Estados Unidos en cuanto ganó Allende -su hermana Sonia (izquierdista) quedó a cargo del diario- para dedicarse al lobby en la Casa Blanca. En sus memorias "Años de la Casa Blanca", Henry Kissinger anotó que fue frecuentado por Edwards y Donald Kendall, presidente de Pepsi Co., amigo del chileno y uno de los más íntimos de Nixon, además de generoso contribuyente de sus campañas.

El 14 de septiembre, Kendall visitó a Nixon para relatarle sus conversaciones con Edwards. Kissinger, entonces consejero de seguridad nacional, y John Mitchell, fiscal general, desayunaron con Edwards y Kendall al día siguiente, a instancias de Nixon, para escuchar sus propuestas ante la amenaza que significaba Allende. Kissinger llamó también al director de la CIA, Richard Helms, para que escuchara "la visión de Edwards" sobre Allende. Se encontraron en un hotel de Washington.

Lo que Edwards le dijo al director de la CIA fue "top secret" durante 30 años. Pero cuando fue desclasificado el memorándum CIA "Discusión sobre la Situación Política chilena", el nombre de Edwards aparece tachado, aunque el texto deja claro que no pudo tratarse más que de una reunión Helms-Edwards por las alusiones al cónclave con Kissinger, asegura Kornbluh. El memorándum revela que Edwards promovió operaciones encubiertas estadounidenses orientadas a un golpe militar para detener a Allende antes de asumir la presidencia.

El memo de la CIA registró también que Helms/Edwards consideraron otras opciones en el "Cronograma para una posible acción militar". Así se gestó la reunión de 15 minutos en la Oficina Oval, la tarde del 15 de septiembre, en que Nixon emitió su ahora célebre orden para fomentar la acción militar que impediría a Allende llegar a La Moneda, registrada para la historia en los garabatos manuscritos de las notas de Helms: "¡Quizás, 1 en 10 oportunidades, pero hay que salvar a Chile!... No importan los riesgos involucrados... 10.000.000 de dólares disponibles, y más si es necesario. Trabajo a tiempo completo -con nuestros mejores hombres. Hacer chillar la economía". Años después, cuando testificó bajo juramento ante el Comité investigador del senador Church, Helms declaró: "Tengo la impresión que el Presidente llamó a esta reunión, en que yo escribí mis notas a mano, debido a la presencia de Edwards en Washington y eso... Edwards estuvo informándonos sobre las condiciones en Chile".

Tres días después de instalado Allende en La Moneda, Nixon emplazó – el 6 de noviembre - a su Consejo de Seguridad Nacional a discutir una mejor estrategia para herirlo. "¡Derróquelo!", recomendó su secretario de Estado, William Rogers. Kissinger presentó cinco puntos diseñados por la CIA para desestabilizar la capacidad de Allende de gobernar. El número 4 se titula "Asistencia a ciertos periódicos usando a los medios de comunicación de Chile capaces de criticar al gobierno de Allende".

 

FINANCIANDO EL MERCURIO

De acuerdo a lo publicado por El Periodista, la ayuda a los medios de comunicación del grupo Edwards empezó antes que asumiera Allende. Una tarde de septiembre de 1970 altos funcionarios de la Administración Nixon cabildeaban en secreto ante las compañías estadounidenses y las instituciones financieras "para hacer chillar la economía de Chile", según las instrucciones del Presidente.

El embajador Korry intercedió ante uno de los acreedores norteamericanos de El Mercurio, First NCB, para que fuera indulgente con las deudas de Edwards. "He hablado de nuevo [a] aquí con el gerente de First NCB", informó Korry en un mensaje Top Secret/Eyes Only del 25 de septiembre. "¿Por qué están poniendo a El Mercurio contra la pared? Le dije que no me gustaría informar a la Casa Blanca de esta acción extraña que podría tener sólo el efecto de amordazar a la única voz libre de Chile". Korry aseguró que el gerente "cambiaría rápidamente su melodía con El Mercurio".

Para variar, agrega el medio, El Mercurio estaba en dificultades financieras con sus acreedores. Las instrucciones de Nixon de "hacer chillar la economía" (15/9/70) y de un asedio invisible contra las transacciones económicas bilaterales y multilaterales en Chile también afectaban la salud financiera de los grandes negocios. La fortaleza del sindicato izquierdista del diario y el recorte del flujo de publicidad del gobierno -a consecuencia de una ley aprobada por un Congreso controlado por la oposición- inspiraron a Edwards para "denunciar" inexistentes intentos de cerrar deliberadamente los medios de comunicación de oposición.

La libertad de prensa fue entonces el tema número uno en los ataques de la propaganda de la administración de Nixon contra Allende.

A comienzos de septiembre de 1971, un emisario de El Mercurio se acercó a la estación de la CIA -al parecer en Santiago- a pedir fondos. El día 8, la CIA pidió un millón de dólares al Comité de los 40 -la agrupación secreta de altos funcionarios liderada por Kissinger para vigilar las "operaciones encubiertas".

El Mercurio podría así sobrevivir uno o dos años. La CIA aseguró que "sin ese apoyo financiero el diario cerraría antes de fin de mes, aunque este cierre sería por razones económicas". También afirmaba que "no hay ninguna duda que estos problemas financieros han estado inspirados políticamente".

 

EL SECUESTRO DE SU HIJO CRISTIAN Y LOS LEGIONARIOS DE CRISTO

Católico observante, Agustín Edwards donó a la Iglesia los terrenos en Santa María, donde se construyó la imponente Parroquia San Francisco de Sales, vecina de su conglomerado comunicacional.

Según María Olivia Mönckeberg hasta hace algunos años se le consideraba cercano al Opus Dei. Al menos, señala en su libro “Los Magnates de la Prensa”, iba a sus charlas, como lo consigna Armando Uribe, quien tuvo un encuentro con él en la Casa Alborada de la Avenida Pedro de Valdivia.

Pero en los últimos años, sobre todo después del secuestro de su hijo Cristián, el patriarca de los Edwards se acercó a los Legionarios de Cristo. Según los periodistas Andrea Insunza y Andrés Ortega, en su libro “Los Legionarios de Cristo en Chile, Dios. Dinero y Poder”, el sacerdote John O’Reilly (con arresto domiciliario acusado de presunto abuso sexual en contra de dos niñas), en su afán por influir en los medios de comunicación generó a principios de los ‘90 tempranos lazos con Agustín Edwards Eastman.

El padre John acompañó a Edwards y a su familia cuando fue sacudida por el secuestro de Cristián Edwards del Río, el cuarto de los seis hijos del empresario, ex presidente de la División de Servicios Noticiosos de The New York Times y ahora vicepresidente de El Mercurio.

La tarde del 9 de septiembre de 1991, cuando salía de su oficina, el periodista - que llevaba un año y medio viviendo en Chile- fue raptado por la facción autónoma del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), la misma que se escindió del Partido Comunista (PC) tras el fracaso del atentado contra Augusto Pinochet en 1986. El hijo de Agustín Edwards- que en esa época se desempeñaba en la gerencia de los diarios regionales de El Mercurio- permaneció cinco meses en poder de sus captores, quienes exigieron el pago de una millonaria suma por su liberación.

Fue el sacerdote jesuita Renato Poblete, capellán del Hogar de Cristo, quien participó como enlace en las tratativas. Pero el cura O’Reilly también estuvo cerca del clan Edwards durante ese trance. El sacerdote afirma que comenzó a celebrar la misa con frecuencia en la residencia de la familia.

El sábado 1 de febrero de 1992, alrededor de las 10 de la noche, Cristián Edwards fue liberado en el paradero 10 de Vicuña Mackenna. Tomó un taxi a su casa, en Lo Curro.

Según recuerda O’Reilly en el libro, cuando al día siguiente la imagen del joven apareció publicada en la portada de El Mercurio, él encabezaba una misa en la casa de la familia en Graneros, lugar donde el sacerdote también pasaría algunos días de vacaciones junto a esa familia.

Aunque en la publicación se señala que Edwards Eastman incluso se reunió con Marcial Marcel (entonces líder de los Legionarios de Cristo) en Roma, es reconocido como un hombre ligado a los Monjes Benedictinos y, particularmente, al padre Gabriel Guarda, a quien también se acercó a raíz del secuestro de su hijo. Un cercano colaborador de O’Reilly, de hecho, desmitifica el vínculo entre la Legión y el dueño de El Mercurio. “Es puro pragmatismo”, dice. E incluso deja entrever que la relación ha pasado por bajos y altos.

 

FUNDACIÓN PAZ CIUDADANA

Fue en 1992, un año después del secuestro de su hijo Cristián que el empresario creó la Fundación Paz Ciudadana, la que preside desde entonces. Ha sido una de las actividades que ha dedicado más tiempo en los últimos años, y le ha permitido tender sus hilos de influencia más allá de los límites de la derecha económica y política. Destacados miembros de la Concertación participan en su directorio y ha sido el actor de la sociedad civil más significativo en materia de seguridad ciudadana, dando a conocer constantemente encuestas y estudios a la opinión pública, y además mantiene un vínculo directo con el gobierno, por lo que se considera que es un actor de peso al momento de modificar las políticas públicas en la materia.

 

ES LLAMADO A DECLARAR

El 25 de septiembre de 2013 Augustín Edwards llegó acompañado de su abogado, Miguel Alex Schweitzer, hasta las dependencias de los Tribunales de Familia de la calle San Antonio para declarar como testigo en dos causas: la investigación de los instigadores del Golpe Militar de 1973 y la Operación Colombo (operativo que llevó a cabo la DINA en 1975 para eliminar a 119 opositores a la dictadura, en su mayoría miristas).  Diligencias que están siendo llevadas cabo por el ministro en visita Mario Carroza- que indagó la muerte de Salvador Allende y que actualmente investiga las circunstancias en que falleció el poeta Pablo Neruda. Asimismo indaga el rol que jugó El Mercurio, tanto en el derrocamiento de Salvador Allende como en la posterior práctica de informar sobre supuestos enfrentamientos, que la justicia demostró décadas más tarde que no fueron reales. 

La Operación Colombo implicaba hacer aparecer a ojos de la opinión pública que las 119 personas asesinadas habían muerto debido a enfrentamientos y pugnas internas de los grupos opositores. La responsabilidad de Edwards pasa precisamente por el titular que el vespertino de su propiedad La Segunda publicó el 25 de julio de 1975: “Exterminados como ratones”. Los otros dos periódicos de Edwards —Las Últimas Noticias y El Mercurio— contribuyeron con portadas en las que respectivamente se hablaba de la “Sangrienta pugna del Mir en el exterior” y que se habían “Identificados 60 miristas ejecutados por sus propios camaradas”. Si bien durante casi cuatro décadas se ha cuestionado el titular del vespertino, recién en septiembre de 2013 se presentó una querella contra Edwards por su responsabilidad en el titular de La Segunda. La acción se suma a la otra causa contra el dueño de El Mercurio como uno de los gestores que confabularon para favorecer el Golpe Militar contra Salvador Allende.

La investigación de Carroza se inició luego que las agrupaciones de familiares de detenidos desaparecidos y de ejecutados políticos presentaran una querella a fines del 2012 —patrocinada por el abogado Eduardo Contreras— para dar cuenta de las personas que estaban en conocimiento del Golpe de Estado. Es por ello que el magistrado ordenó como primeras diligencias interrogar en calidad de testigo a Carlos Altamirano, ex secretario general del PS. Además ordenó a la Brigada de Derechos Humanos de la PDI “ubicar y entrevistar” como testigos a Agustín Edwards Eastman y al abogado y fundador de Patria y Libertad Pablo Rodríguez Grez. La acción judicial se sustenta en los delitos tipificados en los artículos 121 y 122 del Código Penal, alzamiento y sublevación y va dirigida contra quienes resulten responsables.

Uno de los antecedentes que se adjuntó en esa acción judicial es el informe del Senado estadounidense elaborado en 1975 por la Comisión Church, en que se relata las acciones de inteligencia que realizó EE.UU. en Chile entre 1963 y 1973. “Se busca llegar al fondo. El Golpe no es obra sólo y exclusiva de las FF.AA., sino que a una conjura fraguada antes de que Allende asumiera el gobierno”, señaló Contreras.

Por su parte, el juez Mario Carroza explicó que “se solicitó (en la querella) que se indagara el período anterior al Golpe Militar y verificar si en ese tiempo se cometieron algunos ilícitos. En ese sentido, hemos desarrollado todas las diligencias que sean necesarias para tomar una determinación una vez que éstas concluyan y establecer si hubo o no algún ilícito que pudiera perseguirse y, por supuesto, encontrar a los responsables”. El magistrado dejó en claro que “estamos en las indagaciones preliminares recabando los antecedentes y datos que sean necesarios”.

RECONOCE VÍNCULOS CON LA CIA, PERO NIEGA HABER RECIBIDO DINEROS

En su cita con el ministro Carroza, el dueño del diario El Mercurio respondió una serie de preguntas elaboradas por el abogado Eduardo Contreras. Las respuestas de Edwards se alejan diametralmente de informes, investigaciones y archivos desclasificados —entre los que se cuenta el Informe Church del Senado de Estados Unidos así como los libros del historiador Peter Kornbluh— que lo sitúan como uno de los impulsores del Golpe de Estado, así como un actor favorecido por la CIA,  que habría apoyado con casi dos millones de dólares a El Mercurio durante el gobierno de Allende. Además en su declaración, que El Mostrador publicó íntegramente, niega haber tenido alguna injerencia o noticias de lo que pasaba en El Mercurio mientras estuvo en Estados Unidos entre 1970 y 1975. De hecho, señala que ni siquiera al regresar se hizo cargo del influyente medio. También negó haber impulsado junto a la CIA el Golpe de Estado que terminó derrocando a Salvador Allende, así como haber tenido contactos con la CIA en Chile.

Lo que sí reconoció fueron vínculos con la agencia de inteligencia norteamericana en Washington, a través de su director, Richard Helms, con el que sostuvo reuniones, así como con el consejero de Seguridad Nacional, Henry Kissinger.

Tras sus declaraciones, El Mostrador entrevistó a Kornbluh y señaló que "Edwards tiene mala memoria o simplemente falta a la verdad". El historiador echa por tierra la versión de Edwards al detallar la estrecha relación entre la CIA y su imperio periodístico.

Según Kornbluh, archivos desclasificados demuestran que El Mercurio recibió y solicitó importante financiamiento de la agencia de inteligencia norteamericana, manteniendo una larga y continua relación que duró hasta después del quiebre institucional. Por eso asegura que o “Edwards tiene o una memoria defectuosa, o está mintiendo sobre el alcance de los vínculos de El Mercurio con la CIA”.


EDWARDS HOY

En la actualidad, Agustín Edwards sigue a la cabeza de El Mercurio e integra el consejo consultivo de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y la junta directiva del Grupo de Diarios América (GDA). Además de Paz Ciudadana, preside la Fundación Claudio Gay y es el creador y presidente honorario de la Fundación País Digital. Como periodista ha sido galardonado por la Universidad de Columbia (Premio Maria Moors Cabot, 1966), la Universidad de Missouri y la Asociación de periodistas de Ecuador.

El historiador de la Pontificia Universidad Católica (PUC) Cristián Gazmuri, declara a La Nación que "los Edwards ya no son lo mismo. Aún son muy ricos, pero no tienen las riquezas de antes". Gazmuri agrega que si bien han perdido poder económico, "aún tienen El Mercurio, lo que les da un poder político enorme".

Sobre el mismo punto, Nazer es más lapidario: "En la actualidad, los Edwards son más un mito que una realidad. Son una familia en decadencia". A su juicio, el futuro de la familia no se ve muy promisorio dado que "los Edwards tienen problemas, porque su fuente de dinero y poder son los medios de comunicación, pero no supieron, en los últimos años, modernizarse y asumir los cambios".

 

 

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